Siete días después de la primera vuelta presidencial, Iván Cepeda aseguró que reconoce los resultados electorales que dejaron a Abelardo de la Espriella en el primer lugar de la votación y descartó que existan evidencias suficientes para hablar de fraude en el proceso.
La declaración del candidato de izquierda marca un contraste con las dudas expresadas inicialmente por algunos sectores del petrismo y por el propio presidente Gustavo Petro tras conocerse los resultados preliminares de la jornada electoral. Cepeda afirmó que, luego de las verificaciones realizadas, no encontró irregularidades de la magnitud necesaria para desconocer la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas.
“Reconocemos los resultados”, señaló el candidato, quien además insistió en que la discusión política debe concentrarse ahora en la segunda vuelta presidencial y en el debate de propuestas para convencer a los votantes que aún no han tomado una decisión.
La posición de Cepeda cobra relevancia porque, la noche de la primera vuelta, tanto él como otros sectores afines al Gobierno manifestaron inquietudes sobre algunos aspectos del proceso electoral. Sin embargo, con el paso de los días, el candidato terminó reconociendo que no existen pruebas concluyentes que permitan cuestionar la legitimidad de los resultados.
Los resultados de la primera vuelta dejaron a Abelardo de la Espriella como el candidato más votado, lo que le permitió llegar con ventaja a la segunda vuelta programada para el próximo 21 de junio. Desde entonces, ambos aspirantes han intensificado sus campañas en busca de conquistar a los electores de centro, a los indecisos y a quienes se abstuvieron de participar en la primera jornada electoral.
Mientras De la Espriella ha fortalecido un discurso centrado en la seguridad, la economía y el rechazo al petrismo, Cepeda ha comenzado a tomar distancia de algunas posiciones del Gobierno nacional para acercarse a votantes moderados y ampliar su base electoral.
La rectificación del candidato del Pacto Histórico busca enviar un mensaje de confianza en las instituciones electorales y reducir la tensión generada por las denuncias de fraude que circularon tras la primera vuelta. A dos semanas de la elección definitiva, la atención de las campañas está puesta en el debate político y en la conquista de millones de votos que definirán quién llegará a la Casa de Nariño el próximo 7 de agosto.







