El presidente Gustavo Petro afronta el cierre de su último periodo legislativo con un balance marcado por las dificultades para sacar adelante varias de las reformas más importantes de su Gobierno en el Congreso de la República.
Aunque inició su mandato en 2022 con una amplia coalición integrada por partidos tradicionales como el Liberal, Conservador y La U, con el paso de los años esa mayoría se fue fragmentando debido a diferencias políticas y desacuerdos sobre las principales iniciativas del Ejecutivo. Como resultado, el Gobierno perdió capacidad de maniobra en el Legislativo y enfrentó una creciente resistencia de sectores independientes y de oposición.
Uno de los mayores reveses para la Casa de Nariño fue la reforma a la salud, considerada una de las apuestas más ambiciosas del petrismo. Tras varios años de discusión y diferentes intentos para mantener vivo el proyecto, la iniciativa no logró convertirse en ley y terminó cerrando su ciclo legislativo sin la aprobación definitiva del Congreso.
La pérdida de apoyos parlamentarios también impactó otras propuestas gubernamentales, en medio de un ambiente político cada vez más polarizado. Analistas han señalado que la ausencia de una mayoría estable dificultó la construcción de consensos y generó constantes tensiones entre el Ejecutivo y el Legislativo durante buena parte del cuatrienio.
El cierre de esta legislatura, que concluye el próximo 20 de junio, representa el último capítulo de la gestión legislativa de Petro antes de finalizar su mandato presidencial. El balance deja una mezcla de avances parciales y proyectos frustrados, especialmente en aquellas reformas estructurales que el Gobierno presentó como pilares de su agenda de cambio.
Con el fin de su último periodo en el Congreso, el presidente deja abierta la discusión sobre el alcance real de sus transformaciones y el impacto que tendrá su legado político en el próximo gobierno que asumirá el poder en agosto.







