
En 2024, el Gobierno enfrentó dificultades para mantener el control legislativo en la Cámara de Representantes debido a desacuerdos en su coalición, fragmentación del Congreso y un fortalecimiento de la oposición. Aunque logró avances en algunas reformas, estos se dieron tras intensas negociaciones y modificaciones. Este panorama refleja un Congreso más autónomo y dinámicas políticas que dificultan el consenso.

