
Desde Madrid, en el marco de su visita oficial a España, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, realizó nuevas y contundentes declaraciones en torno a los recientes escándalos políticos que sacuden a su gobierno. Esta vez, el mandatario afirmó que tanto la vicepresidenta Francia Márquez como el excanciller Álvaro Leyva deberán rendir cuentas ante la justicia, a propósito de los audios filtrados que revelarían una supuesta conspiración para apartarlo de la Presidencia.
Petro fue enfático al señalar que “nadie está por encima de la ley” y que, en caso de que exista responsabilidad penal o judicial en los hechos revelados, los implicados deberán enfrentar las consecuencias legales correspondientes. El jefe de Estado calificó lo ocurrido como un intento deliberado de desestabilizar su gobierno, en lo que él describe como una “conspiración con el narcotráfico”.
Aunque hasta el momento no se conocen cargos formales contra Márquez, ni se han divulgado detalles claros sobre su presunta participación en los hechos, la inclusión de su nombre por parte del presidente ha generado un fuerte revuelo político. El señalamiento parece estar relacionado con posibles omisiones o vínculos indirectos dentro del círculo más cercano del gobierno en medio de esta controversia.
El escándalo estalló tras la publicación de audios comprometedoras del exembajador Armando Benedetti y del excanciller Álvaro Leyva, en los que se hablaría de una supuesta estrategia para debilitar políticamente al presidente y facilitar su salida del poder. Petro ha insistido en que tales acciones no solo son traiciones personales, sino también atentados contra la democracia.
Con estas nuevas declaraciones, el presidente aumenta la presión sobre figuras que, hasta hace poco, eran consideradas aliadas clave de su administración. Además, el hecho de que mencione a la vicepresidenta ha provocado cuestionamientos sobre la cohesión interna del gobierno y la profundidad de la crisis política que enfrenta.

