El presidente Gustavo Petro se pronunció por primera vez de manera pública sobre el proceso judicial que enfrenta el expresidente Álvaro Uribe Vélez por presunta manipulación de testigos. A través de un mensaje publicado en su cuenta de X (antes Twitter), el mandatario expresó su rechazo a cualquier intento de presión o intimidación hacia la jueza encargada del caso, y subrayó que su deber como jefe de Estado es garantizar la independencia judicial y proteger las decisiones de los jueces, sin importar a quién afecten.
Este pronunciamiento ocurre en un momento de alta tensión política y judicial, luego de que se reanudaran las audiencias del caso que involucra al exmandatario, quien enfrenta acusaciones por supuestamente haber intentado interferir en procesos judiciales mediante la manipulación de testigos a su favor. En los últimos días, diversos sectores han denunciado presuntas presiones y campañas de desprestigio contra la jueza a cargo del proceso, lo que ha generado preocupación sobre la posible vulneración de la independencia judicial.
Petro, quien ha sido un crítico histórico del uribismo, asumió una postura institucional al señalar que la función del Gobierno no es intervenir en los fallos judiciales, sino asegurar que estos se den en condiciones de autonomía y sin injerencias externas. En su mensaje, además, hizo un llamado a respetar las decisiones judiciales, recordando que la justicia debe operar libre de intereses políticos o partidistas.
Este mensaje del presidente fue interpretado por algunos sectores como un intento de desmarcarse de la polarización que ha rodeado el caso Uribe, y como una señal de respeto al debido proceso, en medio de las tensiones que genera un juicio que involucra a una de las figuras más influyentes del país. Sin embargo, también hubo reacciones críticas, tanto de seguidores del expresidente Uribe como de detractores del Gobierno, quienes consideran que el pronunciamiento de Petro no es del todo neutral, dada su trayectoria política.
Con este mensaje, el presidente busca reforzar la imagen de un Gobierno que defiende el Estado de Derecho, en un contexto donde el sistema judicial colombiano enfrenta fuertes desafíos en cuanto a legitimidad, independencia y presión pública.
