Rubio, conocido por su cercanía con sectores conservadores en América Latina y por su línea dura frente a gobiernos de izquierda, defendió abiertamente al exmandatario colombiano, con quien mantiene una relación cercana desde hace varios años. “El único crimen del expresidente Uribe ha sido luchar sin descanso por su país”, expresó el senador, insinuando que el proceso judicial es una forma de represalia por su postura firme contra el narcotráfico, el terrorismo y las guerrillas, así como su oposición al proceso de paz con las FARC.
Este respaldo de Rubio a Uribe se da en un contexto de fuerte polarización política en Colombia, donde el juicio contra el expresidente ha generado opiniones divididas. Mientras algunos sectores ven en el proceso una oportunidad para que la justicia avance sin importar el poder político del acusado, otros consideran que se trata de una persecución orquestada por enemigos políticos del uribismo.
Las declaraciones del senador estadounidense también reflejan la preocupación de ciertos sectores en Estados Unidos sobre el rumbo político que ha tomado Colombia bajo el gobierno del presidente Gustavo Petro, percibido como de izquierda. Para Rubio y otros políticos republicanos, la situación judicial de Uribe es un síntoma de una supuesta erosión institucional que afectaría la democracia en el país andino.
El pronunciamiento no ha sido respondido oficialmente por el Gobierno colombiano ni por la Corte Suprema de Justicia, aunque se espera que la afirmación sobre una justicia “politizada” suscite reacciones de rechazo en defensa de la independencia judicial. Mientras tanto, la audiencia de lectura del fallo contra Uribe sigue generando expectativa nacional e internacional.
