En el marco de su más reciente consejo de ministros, el presidente Gustavo Petro volvió a poner sobre la mesa la urgencia de destrabar la reforma a la salud, uno de los proyectos más emblemáticos de su gobierno y que permanece en punto muerto en el Congreso. El mandatario le reclamó directamente al ministro del Interior, Armando Benedetti, la falta de avances en la gestión política para asegurar que la iniciativa supere su tercer debate, considerado el penúltimo paso antes de convertirse en ley.
Petro subrayó que el estancamiento de la reforma no solo obedece a los tropiezos legislativos, sino también a la necesidad de mayor compromiso por parte del Ejecutivo en la construcción de consensos y mayorías. El jefe de Estado reiteró que el sistema de salud actual se encuentra en crisis y que las EPS han demostrado limitaciones estructurales para garantizar el acceso y la calidad del servicio, por lo que insistió en que la reforma busca devolverle al Estado el liderazgo en la gestión sanitaria.
La tensión en el consejo de ministros reflejó las dificultades del Gobierno para mantener cohesionada su coalición en el Congreso, en un ambiente político cada vez más polarizado y con la oposición enfocada en bloquear la reforma. A su vez, la presión de gremios, trabajadores de la salud y organizaciones ciudadanas sigue marcando el debate público, mientras el tiempo legislativo se agota y el Gobierno enfrenta el reto de evitar que la iniciativa naufrague en la recta final.
El reclamo de Petro a Benedetti se interpreta como un llamado de atención al equipo político encargado de sacar adelante las reformas sociales del gobierno, que han avanzado más lento de lo previsto. Para el mandatario, la reforma a la salud no solo es un tema técnico, sino también una bandera política que definirá buena parte de su legado presidencial.
