
El 3 de septiembre de 2025, el Senado de la República de Colombia eligió como nuevo magistrado de la Corte Constitucional al ex Defensor del Pueblo, Carlos Camargo, quien obtuvo 62 votos frente a los 41 de la candidata respaldada por el Gobierno, María Patricia Balanta . Esta derrota representa un serio revés para el Ejecutivo, ya que Balanta tenía el apoyo del presidente Gustavo Petro, quien había advertido días antes que esta elección definiría “todo el cuadro de alianzas en el Congreso”.
Poco después de consumarse el resultado adverso, se desataron las primeras consecuencias políticas. Fuentes oficiales confirmaron que desde la Dirección de Administración Presidencial (Dapre), bajo la orientación del presidente, se solicitó la renuncia de tres ministros: Antonio Sanguino (Trabajo, cuota de Alianza Verde), Diana Marcela Morales (Comercio, cuota del Partido Liberal) y Julián Molina (TIC, cuota del Partido de La U).
Asimismo, se conoció que ese mismo día, el ministro del Interior, Armando Benedetti (quien ejerce funciones presidenciales mientras Petro se encuentra en Japón), estaría encargado de aceptar dichas renuncias, ya que Petro no se encontraba en el país . Según La FM, también se habría pedido la renuncia del presidente de la Previsora, otro cargo clave en acuerdos con el Partido Liberal.
Estos ministros habían asumido funciones hace menos de un año y estaban vinculados a los pactos políticos necesarios para sostener mayorías legislativas. Diana Marcela Morales llevaba en el cargo apenas tres meses. La salida de estos funcionarios deja vacantes importantes posiciones estratégicas para el alineamiento político del Gobierno.
En paralelo, fue reportado el incidente sin precedentes de que al ministro Antonio Sanguino se le impidió el ingreso al recinto del Senado durante la votación, situación que él calificó de inaudita, afirmando que “ni siquiera en un salón social” se había impedido la presencia de un ministro durante otro gobierno.
En definitiva, la elección de Carlos Camargo como magistrado representa una derrota política significativa para el Gobierno Petro, que inmediatamente provocó una sacudida en el gabinete con la solicitud de renuncia a tres ministros clave, en un intento de reconfigurar las alianzas con el Congreso.

