El presidente Gustavo Petro ha intensificado su agenda internacional en medio de la turbulencia política que enfrenta su Gobierno por los cambios en el gabinete ministerial. En tan solo una semana, el mandatario realizó dos viajes al exterior, alcanzando un total de 65 visitas internacionales en lo que va de sus tres años de gestión. Estos desplazamientos buscan reforzar su liderazgo en escenarios globales y abrir espacios de interlocución mientras en Colombia persisten las tensiones por el remezón ministerial que mantiene en incertidumbre a varios ministros.
Uno de los escenarios clave será la Asamblea General de las Naciones Unidas, tradicional vitrina diplomática que Petro pretende aprovechar para poner en el centro del debate dos temas que considera estratégicos: primero, la amenaza de una posible descertificación por parte de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, lo que pondría en riesgo la cooperación bilateral; y segundo, la crisis en Venezuela, asunto que impacta de manera directa a Colombia en términos migratorios, económicos y de seguridad fronteriza.
La combinación de su proyección internacional con las dificultades internas muestra la estrategia del presidente de buscar legitimidad y respaldo en el escenario global mientras alista decisiones políticas que podrían redefinir el equilibrio de fuerzas en su gabinete. Así, Petro intenta conjugar la agenda externa con los retos internos, en un momento en que necesita sostener apoyos políticos y dar señales de estabilidad a la opinión pública.
