
La Alianza Verde y el movimiento En Marcha oficializaron una coalición electoral con miras a las elecciones legislativas de 2026. Ambas colectividades presentarán una lista conjunta al Senado, buscando consolidarse como un bloque político de centro que pueda diferenciarse tanto de las fuerzas de gobierno como de la oposición más radical.
El acuerdo, que se venía negociando desde hace varios meses, abre la puerta para que otras fuerzas políticas de orientación centrista se sumen a esta alianza, lo que podría ampliar su capacidad de representación y fortalecer su presencia en el Congreso. Voceros de ambas partes aseguraron que la unión responde a la necesidad de ofrecerle al electorado una alternativa equilibrada, que apueste por consensos, reformas viables y una agenda legislativa que priorice temas como la lucha contra la corrupción, la protección del medioambiente, el fortalecimiento institucional y la reactivación económica.
La decisión también busca contrarrestar la fragmentación del centro político, que en los últimos años ha perdido protagonismo frente al avance de proyectos más polarizantes. Con esta estrategia, los líderes de la coalición esperan convertirse en una fuerza determinante en la definición de mayorías en el Congreso y, eventualmente, influir de manera decisiva en la configuración del panorama electoral de cara a las presidenciales de 2026.
En términos prácticos, la lista unificada al Senado permitirá optimizar recursos, evitar la dispersión del voto y proyectar una imagen de unidad, lo que podría traducirse en un mayor número de curules. Además, el movimiento se perfila como un mensaje político para sectores de la sociedad que buscan representación sin alinearse con los extremos ideológicos.

