
El ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, se declaró impedido para intervenir en cualquier asunto relacionado con el proceso judicial que enfrenta el expresidente Álvaro Uribe Vélez, debido a que fue reconocido formalmente como víctima en el caso. Esta decisión, enmarcada en los principios de transparencia e imparcialidad, busca evitar conflictos de interés dentro de la administración de justicia.
Ante esta situación, el Gobierno designó al embajador Armando Benedetti como ministro de Justicia encargado únicamente en lo que concierne al caso Uribe. Benedetti, con trayectoria política y diplomática, asumirá esta responsabilidad transitoria mientras Montealegre se aparta de los trámites vinculados al expresidente.
El movimiento en la cartera de Justicia coincide con cambios en el Ministerio del Interior relacionados con el caso del director de la Unidad Nacional de Protección (UNP), Augusto Rodríguez, lo que refleja ajustes institucionales para garantizar independencia y transparencia en procesos sensibles que involucran tanto a figuras políticas de alto nivel como a organismos del Estado.
En conjunto, estas decisiones muestran la intención del Gobierno de preservar la credibilidad de las instituciones y asegurar que los procedimientos legales sigan adelante sin cuestionamientos por presunto favoritismo o parcialidad.

