
La crisis que atraviesa la región del Llano debido al deterioro de la vía principal ha generado un fuerte pronunciamiento contra el presidente Gustavo Petro. Sus críticos señalan que, en lugar de asumir su responsabilidad como jefe de Estado, el mandatario insiste en culpar a terceros por la situación. Según esta visión, Petro ha desperdiciado tres años de gobierno en discursos y confrontaciones, sin lograr dar respuestas efectivas a los problemas más urgentes del país.
El argumento central de quienes lo cuestionan es que gobernar implica buscar soluciones, no evadir responsabilidades. En contraste, califican la actitud del presidente como propia de un dirigente que prefiere señalar culpables antes que enfrentar los retos con medidas concretas. De acuerdo con estas críticas, la magnitud de los desafíos actuales ha desbordado la capacidad de Petro para conducir el país, lo que se refleja en la falta de resultados visibles frente a la crisis de infraestructura en el Llano y en otros frentes de su gestión.

