
El Gobierno de Gustavo Petro y el sector del petrismo en el Congreso intensifican su estrategia política ante las dificultades que enfrenta la reforma a la salud y otras iniciativas claves de su agenda. La Casa de Nariño ha empezado a movilizar a sus bases sociales y militantes con la convocatoria de un “lplazoletazo”, una acción de presión en las calles que busca mostrar músculo político y enviar un mensaje directo al legislativo sobre la importancia de estas transformaciones.
El Ejecutivo mantiene conversaciones con los senadores de la Comisión Séptima, encargada de definir la suerte del proyecto de salud, pero los votos necesarios para aprobarlo siguen sin estar asegurados. Frente a un posible hundimiento, el petrismo no descarta recurrir a una consulta popular como mecanismo de refrendación ciudadana, un recurso que ya había sido planteado en debates anteriores y que ahora vuelve a ganar fuerza en el discurso oficialista.
La estrategia combina presión institucional y movilización social, con el objetivo de evitar que la agenda de reformas se vea paralizada. Sin embargo, esta vía también refleja la creciente tensión entre el Gobierno y el Congreso, así como el riesgo de trasladar la disputa política al terreno de la confrontación ciudadana. De avanzar la idea de una consulta, se abriría un escenario complejo en el que la polarización y los costos políticos para el oficialismo y la oposición se incrementarían de cara al proceso electoral de 2026.

