
El debate político entre las precandidatas presidenciales María José Pizarro y Margarita Dávila dejó en evidencia las tensiones y fracturas en el escenario electoral que se aproxima. Durante un cruce público, ambas lanzaron fuertes pullas que reflejan no solo sus diferencias ideológicas, sino también sus estrategias de posicionamiento de cara a la contienda por la Casa de Nariño.
Margarita Dávila criticó con dureza la política de paz total del Gobierno de Gustavo Petro, asegurando que el país no puede seguir cediendo ante los grupos armados y prometió que, en caso de llegar al poder, trabajará en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Israel, congeladas por el actual Ejecutivo. Con este mensaje, Dávila buscó marcar distancia del petrismo y presentarse como una opción firme en materia de seguridad y relaciones internacionales.
Por su parte, María José Pizarro respondió con ironía a los señalamientos de su rival. En medio del debate, le sugirió a Dávila enfocarse en la candidatura de Abelardo de la Espriella, insinuando que esta aspiración política estaría eclipsando la suya. La frase “Abelardo la tiene borrada del mapa” se convirtió en el punto más álgido de la confrontación, subrayando el tono mordaz y competitivo de la discusión.
El episodio revela la intensidad con la que se desarrollan las precampañas presidenciales, donde las figuras emergentes buscan diferenciarse no solo de sus adversarios políticos tradicionales, sino también entre ellas mismas, con miras a conquistar un electorado cada vez más polarizado y exigente.

