El expresidente Álvaro Uribe Vélez reaccionó con dureza a las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro en contra de la senadora Paloma Valencia, a quien el mandatario señaló de promover discursos de odio. Uribe advirtió que tales acusaciones no solo ponen en riesgo la vida de la congresista, sino que pueden convertirse en un incentivo para que grupos criminales atenten contra ella, recordando que hechos similares ya derivaron en tragedias políticas como el magnicidio de Miguel Uribe en el pasado.
El exmandatario instó a las autoridades competentes a tomar medidas inmediatas, tanto para garantizar la seguridad de Valencia como para evitar que este tipo de pronunciamientos se conviertan en una incitación a la violencia. Su declaración se enmarca en un clima político cada vez más polarizado, donde los choques entre el Gobierno y la oposición se intensifican y las palabras de las figuras de mayor peso tienen repercusiones directas en la seguridad y en el debate democrático.
Con este pronunciamiento, Uribe no solo buscó blindar políticamente a Paloma Valencia, una de las voces más visibles del Centro Democrático, sino también llamar la atención sobre lo que considera un uso irresponsable del discurso presidencial, que podría derivar en consecuencias irreversibles para los opositores del Gobierno.
