
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, volvió a ser protagonista en redes sociales luego de la difusión de un video en el que se burla de los mandatarios Nicolás Maduro y Gustavo Petro, en una pieza que rápidamente se volvió viral y encendió la polémica en toda la región. En la grabación, que circuló en plataformas como X, Instagram y TikTok, se ve una parodia en la que Bukele simula una conversación entre Maduro y el líder norcoreano Kim Jong-Un, mientras Petro aparece ofreciendo refugio en Colombia al gobernante venezolano. Al final del montaje, el propio Bukele, caracterizado como piloto, anuncia que los lleva al CECOT, la megacárcel salvadoreña conocida por albergar a miles de pandilleros, lo que provocó risas y críticas a partes iguales.
El video fue compartido por Bukele en sus historias de Instagram, según medios salvadoreños, y rápidamente comenzó a circular en otras plataformas, donde generó reacciones divididas. Mientras algunos usuarios celebraron el humor y la audacia del mandatario, otros lo acusaron de burlarse de temas sensibles y de promover un tono de confrontación entre gobiernos. Diversos verificadores de información, entre ellos Colombiacheck, señalaron que el video corresponde a un montaje hecho con inteligencia artificial y no a una producción oficial del presidente. Aunque no se ha confirmado si el material fue elaborado por su equipo de comunicación o por terceros, el estilo provocador y el uso constante de recursos virales por parte de Bukele han alimentado la confusión.
El episodio ocurre en un contexto de tensiones diplomáticas en América Latina. Bukele ha mantenido roces públicos con Gustavo Petro, a quien ha criticado en varias ocasiones por su manejo de la seguridad y su relación con Estados Unidos. En paralelo, las relaciones entre El Salvador y Venezuela también han tenido altibajos, especialmente tras la polémica por el trato a migrantes y las comparaciones entre las políticas de seguridad de ambos países. La pieza, por tanto, no solo es un acto de humor o provocación digital, sino una muestra de cómo las redes sociales se han convertido en un nuevo escenario de disputa política entre mandatarios.
En Colombia, el video fue interpretado con preocupación por algunos sectores, que ven en este tipo de contenidos un riesgo de desinformación y una oportunidad para erosionar la imagen presidencial mediante herramientas tecnológicas. Otros, en cambio, lo consideran un síntoma del nuevo lenguaje político regional, en el que la ironía, el espectáculo y los mensajes virales pesan tanto como los comunicados diplomáticos. Sea o no una creación oficial de Bukele, el video demuestra que en la era digital las fronteras entre la sátira y la política son cada vez más difusas, y que un montaje de segundos puede tener más impacto que cualquier discurso formal.

