
En un encuentro que empieza a marcar la ruta política hacia las elecciones presidenciales de 2026, ocho figuras del espectro de centro y derecha se reunieron este miércoles en Bogotá para explorar la posibilidad de construir una nueva coalición que contrarreste al proyecto del actual gobierno de Gustavo Petro. A la cita asistieron la periodista y exdirectora de Semana, Vicky Dávila; la exvicepresidenta Marta Lucía Ramírez; el exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa; el excontralor general Felipe Córdoba; el exalcalde de Bucaramanga Juan Carlos Cárdenas; el exsenador Mauricio Gómez Amín; el exministro del Interior Daniel Palacios y el exgobernador del Meta Juan Guillermo Zuluaga.
Durante la reunión, los asistentes discutieron la necesidad de construir una alternativa unificada frente a la fragmentación de las fuerzas opositoras y el avance del petrismo, que busca consolidar su proyecto político a través del Frente Amplio y la reconfiguración del Pacto Histórico. Aunque no se anunciaron compromisos formales, el encuentro fue interpretado como un primer paso hacia la conformación de un bloque electoral con afinidades programáticas, centrado en temas como la seguridad, la reactivación económica, la descentralización y la defensa institucional.
El diálogo, que se desarrolló en un ambiente de cordialidad pero también de cautela, buscó sentar las bases de una posible plataforma común, sin descartar que en los próximos meses se sumen otros liderazgos regionales y figuras de la sociedad civil. La reunión también reflejó el interés de varios sectores políticos en presentar una opción sólida, moderada y con proyección nacional, que logre aglutinar a quienes no se sienten representados por las propuestas del actual gobierno ni por los sectores más radicales de la oposición tradicional. Aunque los participantes evitaron hablar públicamente de candidaturas o alianzas formales, fuentes cercanas a la reunión señalaron que este tipo de espacios podrían repetirse en las próximas semanas, con el propósito de definir un programa común y un eventual mecanismo de selección de candidato único. Así, comienza a configurarse un nuevo tablero político que podría redefinir las alianzas y la competencia por el poder en 2026.

