
En la madrugada del viernes 14 de noviembre de 2025, el senador del partido Cambio Radical, Temístocles Ortega, vivió momentos críticos cuando su vehículo fue atacado con armas de fuego en la vía que conduce hacia Popayán, en el departamento del Cauca. Según su relato, el incidente tuvo lugar en el sector conocido como El Túnel, y estuvo caracterizado por una persecución por carretera que duró varios minutos. Ortega asegura que su camioneta recibió al menos seis impactos de bala, mientras era rodeada por dos vehículos desde los cuales varios hombres armados dispararon.
Pese a la gravedad del ataque, el senador, su conductor y su escolta resultaron ilesos. Ortega atribuye su supervivencia a la “pericia y valentía” del personal de seguridad: el conductor y el escolta se arriesgaron para llevar el automóvil al frente, lo que permitió evadir el cerco. Luego del ataque, el congresista no ocultó su preocupación por la seguridad en el Cauca, una región tradicionalmente marcada por la violencia: recordó que ya había hecho peticiones para reforzar su esquema de protección ante la Unidad Nacional de Protección (UNP), sin recibir hasta ahora una respuesta satisfactoria.
El episodio ha encendido una ola de reacciones en todos los ámbitos políticos. La Procuraduría General, a través de sus redes sociales, condenó el atentado y urgió a revisar el esquema de seguridad del senador para evitar que “los violentos vuelvan a sembrar zozobra” en el país. Desde el Congreso, otros legisladores han manifestado su solidaridad con Ortega, denunciando que el ataque refleja la persistente amenaza que representan los grupos armados en zonas como el Cauca.
A nivel institucional, mientras las autoridades avanzan con patrullajes y tareas de investigación —por ahora sin un grupo armado identificado como responsable—, crece el reclamo para que la UNP refuerce de manera urgente su esquema de protección. Además, para algunos analistas y líderes sociales, este atentado no es un hecho aislado sino una señal del deterioro de la seguridad en la región, lo que obliga a repensar la estrategia estatal para garantizar la integridad de los servidores públicos.
Finalmente, Ortega no ha cambiado su agenda: a pesar del susto y del riesgo, afirmó que continuará con su labor parlamentaria y territorial, insistiendo en que la seguridad debe dejar de ser una preocupación secundaria, especialmente en zonas vulnerables como el Cauca.

