
La muerte de menores en recientes bombardeos ejecutados por las Fuerzas Armadas en regiones como el Guaviare ha desatado una fuerte controversia política que pone en aprietos al ministro de Defensa, Pedro Sánchez, y activa nuevamente la posibilidad de una moción de censura en su contra. Varios congresistas opositores, liderados por la representante Katherine Miranda, han anunciado su intención de presentar este mecanismo tras confirmarse que, según Medicina Legal, al menos siete niños murieron durante una operación militar contra disidencias de las FARC.
Pese a las críticas y la indignación pública, el escenario institucional no favorece por completo a quienes buscan desbancar al ministro. En una votación anterior, la Cámara de Representantes ya desestimó una moción similar, dando 102 votos en contra frente a 20 a favor. Ese respaldo demostró que Sánchez aún cuenta con un bloque significativo que apoya su gestión defensiva, incluso en medio de acusaciones por un costo humano elevado.
Las voces que llaman a la censura afirman que el ataque no solo fue un error táctico, sino un golpe a la credibilidad del Gobierno en su discurso de “paz total”. Para Katherine Miranda, el hecho de que menores, presuntamente reclutados, hayan sido abatidos exige explicaciones claras y responsabilidad política. Al mismo tiempo, otros parlamentarios señalan que este momento recuerda controversias pasadas, cuando la muerte de menores en bombardeos también desató debates sobre la figura del ministro de Defensa.
Frente a estas críticas, el Ministerio de Defensa se defiende argumentando que el operativo fue una respuesta a una amenaza real y grave: una columna de disidentes fuertemente armados, cuyo accionar representaba un peligro explícito para un pelotón militar. Además, Sánchez ha justificado su postura con una frase polémica pero clara: “quien se involucra en las hostilidades pierde toda protección, sin distinción alguna”, en alusión a los menores reclutados que participaban en el combate.
Un factor que complica aún más el debate es la división entre los críticos: algunos analistas y exfuncionarios, como el exministro Guillermo Botero, han rechazado la moción, argumentando que el reclutamiento de menores por grupos armados ilegales es la raíz del problema, no necesariamente la operación militar en sí.
En síntesis, la moción de censura contra Pedro Sánchez parte de un tema muy delicado: el fallecimiento de menores en bombardeos. Aunque hay presión política, el respaldo parlamentario y las explicaciones del ministro dificultan que el proceso prospere fácilmente. El debate no solo es sobre responsabilidades, sino sobre la forma en que Colombia equilibra su estrategia de seguridad con los derechos humanos.

