
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, y el alcalde de Medellín, Federico “Fico” Gutiérrez, protagonizan un nuevo enfrentamiento con el presidente Gustavo Petro por las obras pendientes en el departamento, especialmente en la zona de Urabá. Según los mandatarios locales, Petro ha fallado en cumplir sus promesas de inversión y ha dejado a Antioquia “tirada”, argumentando que las intervenciones más urgentes han sido asumidas por la Gobernación y la Alcaldía, sin apoyo real del Gobierno nacional.
Rendón destacó que la ejecución de proyectos como el Túnel del Toyo 1, casi terminando, y el Túnel del Toyo 2, con un avance del 60 %, ha sido impulsada con recursos locales, cuando considera que correspondería al Estado nacional asumir esa responsabilidad. Además, el gobernador aseguró que sus paisanos de Urabá están decepcionados con Petro, pues —asegura— el Presidente “les prometió el cielo y la luna y no les cumplió”.
Por su parte, Gutiérrez sostuvo que el Gobierno central ha ignorado proyectos vitales para la región, como la vía al mar y el acueducto del eje bananero, pese a que fueron anunciados en su momento por Petro. Criticó además que Petro plantea falsos dilemas entre la construcción de vías o soluciones de agua, argumentando que en sus años de mandato “no hizo ni lo uno ni lo otro”.
Los líderes locales respondieron con dureza a las declaraciones del Presidente y acusaron su administración de “indisponer y sembrar cizaña”, en lugar de pactar soluciones reales para Antioquia. Según Gutiérrez, el Gobierno ha respondido con “insultos y recortes presupuestales” en lugar de respaldo financiero para avanzar en los proyectos que considera estratégicos para el departamento.
En el trasfondo, también se vislumbra una disputa política más amplia: Rendón ha advertido de un retorno de la “violencia política” y la “incitación al odio” por parte del Ejecutivo, sugiriendo que quienes no comparten su línea de pensamiento corren riesgo de persecución o ataques institucionales.
Asimismo, ambos han enfatizado que el progreso de Antioquia no se da gracias al gobierno de Petro, sino “a pesar de él”: según Rendón, su administración ha tenido que asumir cargas que deberían ser nacionales para sacar adelante infraestructuras clave.
En conjunto, este nuevo choque evidencia una fractura creciente entre el Ejecutivo nacional y las autoridades locales antioqueñas, con críticas sobre representatividad, cumplimiento de compromisos e inversión real en la región por parte del presidente Petro.

