
La colectividad Verde Oxígeno, liderada por Ingrid Betancourt, ha presentado su lista cerrada al Senado para las elecciones legislativas de 2026, bajo el nombre de “Selección antiPetro”. Sin embargo, lo que aparentaba ser un lanzamiento unificado y simbólico de oposición al gobierno del presidente Petro ya muestra señales claras de tensión interna: algunos de sus miembros más prominentes no respaldan completamente las decisiones presidenciales del partido.
Durante el acto de presentación, Betancourt enfatizó un discurso de unidad y transformación: para ella, la lista surge “del dolor de ver a nuestra patria herida”, y agrupa a candidatos con trayectorias muy diversas —víctimas del conflicto armado, técnicos en economía y salud, exmiembros de las fuerzas de seguridad y líderes de derechos humanos— con el objetivo de consolidarse como una alternativa legislativa fuerte. Entre los nombres más destacados están la exsenadora Sofía Gaviria Correa, encarada como cabeza de lista; el abogado Óscar Ortiz, gestor de la Séptima Papeleta y exzar anticorrupción; el médico Silverio Gómez; la exministra Beatriz Uribe; y la activista Deisy Doreli Guanaro, reclutada por las FARC cuando era niña. Además, Betancourt ocupa la posición número 10 en la nómina.
No obstante, la unidad proclamada por Betancourt contrasta con fisuras marcadas. El partido ya otorgó su aval presidencial a Juan Carlos Pinzón, exministro de Defensa y exembajador, lo que demuestra la intención de Oxígeno de tener un candidato en la contienda por la presidencia. Pero la cabeza de la lista al Senado, Sofía Gaviria, opta por respaldar a su hermano Aníbal Gaviria, quien compite por la Presidencia a través de una coalición regional. Para ella, su lealtad personal pesa más que la estrategia presidencial del partido, lo que evidencia un choque entre la dirección política oficial y quienes integran la lista legislativa.
Este enfrentamiento también refleja las divergencias entre la figura moral de Betancourt y la pragmática apuesta electoral de su colectivo. Aunque Betancourt ha sido clave en aprobar el aval a Pinzón, algunos miembros de su lista senatorial no comparten esa visión o no la consideran prioritaria. Por su parte, críticos como Roy Barreras han atacado la alianza entre Betancourt y Pinzón, acusándolos de “ingratitud”: Barreras recuerda que Betancourt fue liberada gracias a acciones del expresidente Santos y que Pinzón, en su momento, apoyó procesos de paz, lo que para él crea una contradicción dolorosa.
En suma, la presentación de la lista al Senado de Oxígeno no solo busca capitalizar el descontento con Petro, sino también proyectar nuevos liderazgos que mezclen experiencia y reivindicación social. Sin embargo, la contradicción entre el aval presidencial a Pinzón y las lealtades internas genera una división que podría afectar la cohesión y credibilidad de la llamada “Selección antiPetro”. Si no logran resolver esas tensiones, el proyecto de Betancourt podría debilitarse justo cuando necesita mostrarse fuerte ante el electorado.

