
Una profunda crisis ha estallado en el Partido de la U tras la decisión de suspender por tres meses a Julián López Tenorio, presidente de la Cámara de Representantes, luego de que éste promoviera un movimiento llamado “La Nueva U”. Según los codirectores de la colectividad, Clara Luz Roldán y Alexander Vega, el lanzamiento de esa facción representa una disidencia interna que pone en riesgo la unidad del partido.
El Consejo Nacional Disciplinario y de Control Ético de la U decidió abrir una investigación formal a López, argumentando que estaría violando sus estatutos y el código de ética de la colectividad, por promover una escisión no autorizada, modificar símbolos del partido y ejercer disentimiento de formas que socavan su estructura. Como parte de la sanción, se le restringió su derecho a voz y voto en plenarias y comisiones, y se le impidió continuar presidiendo la Cámara, pues, según la U, su permanencia podría comprometer la autonomía del partido y “viciar los trámites legislativos” de la corporación.
Julián López defendió su iniciativa política argumentando que “La Nueva U” busca renovar el Partido de la U, especialmente en su bastión del Valle del Cauca, y propone un liderazgo más social y cercano al servicio público. A su vez, aseguró que su sanción es injusta y acusó a la dirigencia oficial —particularmente a Dilian Francisca Toro, exdirectora del partido— de perseguirlo políticamente.
En señal de protesta, López protagonizó un acto simbólico en el Congreso: apareció amordazado con una tela roja y con sogas atadas a su cuerpo, en un gesto para denunciar que su voz estaba siendo silenciada.
Por su parte, la codirección de la U, liderada por Roldán y Vega, ha insistido en que no existe tal escisión ni la conformación real de “La Nueva U”: afirmaron en un comunicado que su partido sigue siendo “una sola fuerza política”, con miras a los retos electorales de 2026. Asimismo, demandaron que el Comité de Ética realice un escrutinio de sus acciones para determinar si López ha actuado conforme a los principios del partido.
La tensión no se queda en lo interno del partido: López ha anunciado que impugnará la sanción ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), al tiempo que estudia llevar su caso ante la Procuraduría o incluso a instancias internacionales. Por su parte, los codirectores de la U —Roldán y Vega— esperan las notificaciones formales de la Procuraduría para responder a las denuncias de López y clarificar su posición institucional.
En esencia, esta ruptura deja al descubierto una batalla de poder interna en la U: por un lado, un líder joven que reivindica renovación y disidencia; por el otro, la cúpula institucional que defiende la cohesión, acusa fracturas y apuesta por mantener el control orgánico y estructural de la colectividad. La disputa, además, podría tener implicaciones más amplias en el escenario político nacional, especialmente de cara a las próximas contiendas electorales.

