
El Gobierno colombiano radicó este martes ante el Congreso el proyecto de ley que busca autorizar la entrada del país al Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), la entidad financiera creada por las economías emergentes del grupo BRICS —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica—. Con este paso, la decisión final sobre la adhesión queda completamente en manos del Legislativo, que deberá debatir si Colombia debe incorporarse a esta plataforma de financiamiento multilateral que pretende ofrecer alternativas distintas a los organismos tradicionales como el Banco Mundial y el FMI.
La iniciativa llega en medio de un escenario político polarizado y con posturas divididas sobre los beneficios y riesgos de sumarse a un banco que impulsa proyectos de infraestructura, transición energética y desarrollo sostenible, pero que también está marcado por la creciente influencia geopolítica de China y Rusia. Para el Gobierno, ingresar al NDB ampliaría el acceso a créditos en condiciones competitivas y fortalecería la estrategia de diversificación de aliados económicos. Sin embargo, sectores de oposición advierten que la movida podría implicar un giro diplomático sensible y un alineamiento con actores globales cuestionados.
El trámite legislativo será determinante: el proyecto debe pasar por las comisiones económicas y luego por las plenarias de ambas cámaras. Solo tras la aprobación del Congreso Colombia podría formalizar su solicitud de ingreso a un banco que, desde su creación en 2014, ha buscado posicionarse como una alternativa del sur global para financiar infraestructura y desarrollo estratégico. En últimas, será el Legislativo el que defina si el país se suma a esta apuesta multilateral o si mantiene su distancia del bloque que busca reconfigurar el equilibrio financiero internacional.

