
El exmandatario Álvaro Uribe Vélez respondió públicamente al discurso del senador y precandidato Iván Cepeda, quien en un acto en Cali reveló su propuesta de austeridad: reducir el salario presidencial, el de los ministros y otros cargos altos del Estado con el fin de redirigir esos recursos hacia inversión social. Cepeda acusó a Uribe de que sus gobiernos (2002-2010) y el del expresidente Iván Duque promovieron una “austeridad neoliberal” que, según él, implicó recortes al gasto social y afectó educación, salud y programas de lucha contra la pobreza.
En reacción, Uribe calificó las afirmaciones de Cepeda como “falaces” e indicó que, por el contrario, durante sus administraciones sí hubo avances sociales concretos: mencionó que creció significativamente la cobertura del régimen subsidiado de salud, que se expandió el número de beneficiarios de programas como Familias en Acción, y que el SENA aumentó su alcance educativo. Con esos datos, defendió su gestión y rechazó la versión de Cepeda.
Además, Uribe fue más allá: acusó directamente a Cepeda —y al gobierno actual— de buscar desviar fondos de pensiones para “tapar el derroche”, y criticó lo que, según él, sería un manejo irresponsable del gasto público bajo la administración del actual gobierno.
Finalmente, Uribe cargó con dureza su discurso contra Cepeda cuando lo calificó como “aliado del narcodictador” Nicolás Maduro, implicando que su propuesta de austeridad formaría parte de un proyecto político más amplio que él considera de influencia externa y contraria a los intereses del país.
• Visiones opuestas sobre austeridad y gasto social: Cepeda promueve recortar salarios altos y cargos públicos para aumentar inversión social, mientras Uribe defiende que en su gobierno ya existió ese enfoque, con expansión de salud, educación y subsidios.
• Uso de cifras sociales como argumento de legitimidad: Uribe citó aumentos en cobertura médica, millones de beneficiarios en programas sociales y crecimiento en educación técnica como evidencia de su “avance social”. Cepeda, en contraste, recalca que esas medidas no bastaron y que su propuesta busca cambiar el modelo general del Estado.
• Polarización y acusaciones graves: Más allá de las propuestas programáticas, la discusión se ha centrado en acusaciones de traición política y alianzas con regímenes cuestionados internacionalmente —lo que agita aún más la polarización del escenario electoral.
Este cruce no es solo una discusión sobre finanzas públicas o programas sociales: representa una pulseada ideológica en plena antesala electoral. Para Cepeda (y quienes lo apoyan), la austeridad es un medio para redirigir recursos hacia población vulnerable, mientras que para Uribe (y su frente político) la defensa de su legado social busca reafirmar que su modelo tuvo éxito al expandir derechos fundamentales.
Sin embargo —y como suele ocurrir en debates polarizados— la cuestión de los datos reales, su verificación y el contexto de desigualdad estructural en Colombia hacen que cada versión dependa también de la interpretación política.

