
El abogado Abelardo de la Espriella, quien recientemente entregó las firmas que avalan su candidatura presidencial, abrió la posibilidad de ir solo a la primera vuelta, en lugar de someterse a una consulta interpartidista.
• En contraste, el exministro Juan Carlos Pinzón dio un guiño a la idea de la consulta, manifestando su intención de participar en la gran contienda prevista para el 8 de marzo de 2026.
• Esta tensión refleja la lucha interna dentro del bloque de derecha y centroderecha: mientras unos buscan consolidar candidaturas individuales —especialmente figuras emergentes fuera de los partidos tradicionales—, otros apuestan por una coalición unificada que pueda hacer frente al bloque de izquierda.
• De la Espriella ha dicho que su candidatura busca ser una apuesta “con el pueblo”, sin depender de las estructuras tradicionales de los partidos. Esa independencia, según él, lo aleja de los centros de poder internos y le permite presentarse como un outsider.
• Por su parte, Pinzón pertenece al grupo de quienes creen que la unidad de la derecha y centroderecha pasa por una “consulta popular interpartidista”: una encuesta abierta a quienes superen determinado umbral en intención de voto —mecanismo que permitiría definir un candidato único con respaldo amplio.
• Las diversas posturas reflejan una disputa sobre estrategia: ¿vale más competir por firmas como independiente, o consolidar una coalición amplia aunque implique negociar apoyos y alianzas?
• La eventual división —entre quienes compiten por firmas y quienes esperan la consulta — podría debilitar la oposición al bloque formal de partidos tradicionales, al fragmentar votos y dispersar apoyos.
• Si De la Espriella va solo, podría sacar provecho del descontento con los partidos, atrayendo electores anti-establecimiento; pero su carácter independiente también podría aislarlo de apoyos clave.
• En cambio, una coalición unificada mediante consulta podría generar un candidato más fuerte y con respaldo amplio, aunque puede generar descontentos en quienes prefieren fórmulas fuera de los partidos.
• Por último —y no menos importante—, la indecisión y la tensión visible dentro de la derecha podría dar ventajas estratégicas a sus competidores de centro o izquierda, quienes ya comienzan a definir sus nombres con mayor claridad.

