
El Centro Democrático se encuentra en la fase decisiva de su proceso interno para definir quién será su candidata presidencial de cara a las elecciones de 2026. El expresidente Álvaro Uribe Vélez, líder indiscutible de la colectividad, confirmó que en los próximos días —incluso durante este fin de semana— se conocerá el resultado final, tras varias semanas de evaluaciones, sondeos internos y reuniones estratégicas al interior del partido.
La contienda se ha concentrado en tres figuras con trayectoria y peso político dentro del uribismo: las senadoras Paloma Valencia, María Fernanda Cabal y Paola Holguín. Cada una representa matices distintos del proyecto político del Centro Democrático, pero comparten una línea ideológica común basada en la seguridad, la defensa del sector empresarial, la crítica al Gobierno de Gustavo Petro y una postura firme frente a las reformas impulsadas desde la Casa de Nariño.
De acuerdo con lo que se ha conocido, el mecanismo de selección no se limitará exclusivamente a encuestas de opinión, sino que también tendrá en cuenta factores como el liderazgo interno, la capacidad de unificar al partido y la viabilidad electoral frente a un escenario político altamente fragmentado. Álvaro Uribe ha insistido en la necesidad de tomar una decisión rápida y clara para evitar divisiones internas y fortalecer desde temprano la estrategia de oposición rumbo a 2026.
La definición de la candidata también está ligada a las conversaciones más amplias que se vienen dando entre sectores de la oposición, en las que el Centro Democrático busca jugar un papel central. En ese contexto, la persona elegida no solo deberá representar al uribismo, sino convertirse en una figura competitiva para eventuales alianzas y consultas con otros partidos afines.
Mientras se acerca el anuncio, las tres senadoras mantienen una intensa actividad política y mediática, defendiendo sus propuestas y consolidando apoyos regionales. La decisión que se tomará en los próximos días no solo marcará el futuro inmediato del Centro Democrático, sino que también comenzará a delinear el tablero presidencial de 2026, en un clima político cargado de expectativas, tensiones y reacomodos estratégicos.

