
La senadora María Fernanda Cabal y el exprecandidato presidencial Miguel Uribe elevaron el tono de sus reclamos dentro del Centro Democrático al pedir, de manera pública y enfática, que se revelen los resultados completos de las encuestas internas que adelantó el partido para medir a sus aspirantes presidenciales. Ambos dirigentes coincidieron en que la transparencia es indispensable para preservar la credibilidad del proceso y garantizar la confianza de las bases de cara a las elecciones de 2026.
Cabal insistió en que es “urgente” conocer no solo los resultados finales, sino también los detalles metodológicos del trabajo realizado por las firmas chilenas CADEM y Panel Ciudadano, contratadas por el partido para adelantar las mediciones. Según la senadora, los militantes y simpatizantes del Centro Democrático tienen derecho a saber cómo se formularon las preguntas, a quiénes se encuestó, en qué regiones se concentró el ejercicio y cuáles fueron los criterios técnicos utilizados para llegar a las conclusiones que hoy inciden en decisiones políticas de alto calibre.
En la misma línea, Miguel Uribe —quien participó en el proceso como precandidato— señaló que revelar la información fortalecería la legitimidad interna y evitaría suspicacias innecesarias en un momento clave para la colectividad. Para el exsenador, la unidad del partido no se construye sobre silencios o reservas, sino sobre reglas claras y procesos verificables que permitan cerrar filas con mayor solidez frente al escenario electoral que se avecina.
El reclamo se produce en medio de un ambiente de reacomodos y tensiones dentro del Centro Democrático, donde distintos sectores buscan incidir en la definición de la estrategia presidencial. La exigencia de Cabal y Uribe refleja una preocupación más amplia por el manejo interno de las decisiones y por la necesidad de que el partido, como principal fuerza de oposición, dé ejemplo de transparencia y rigor democrático.
Mientras la dirección del Centro Democrático evalúa si hace públicos los datos solicitados, el debate deja en evidencia que el camino hacia la candidatura presidencial no solo pasa por las encuestas, sino también por la confianza interna y la percepción de juego limpio entre sus principales figuras.

