
El presidente Gustavo Petro volvió a agitar el debate político nacional tras pronunciarse en redes sociales sobre la controversia que rodea a su exministro de Hacienda, Ricardo Bonilla. En un mensaje publicado en su cuenta de X, el mandatario salió en defensa del exfuncionario y puso en duda la credibilidad de la asesora que lo señala, al asegurar que se trata de una persona con afinidad “uribista”, insinuando que sus acusaciones tendrían un trasfondo político más que técnico o jurídico.
En el mismo pronunciamiento, Petro aprovechó para cuestionar de manera directa al Banco de la República, entidad con la que ha mantenido tensiones recurrentes desde el inicio de su gobierno. El jefe de Estado reiteró sus críticas a la política monetaria del emisor, al que responsabiliza de frenar la reactivación económica mediante tasas de interés que considera excesivamente altas. Según el presidente, estas decisiones han dificultado la ejecución de su proyecto económico y han profundizado las diferencias entre el Ejecutivo y una de las instituciones más independientes del Estado.
Más allá de la coyuntura puntual, el mandatario hizo una reflexión política de mayor calado al referirse a lo que calificó como “el peor error” de su administración. Petro afirmó que, en su intención de construir consensos amplios, abrió las puertas de su gobierno a sectores que se presentaron como parte del centro político. Sin embargo, aseguró que algunos de esos actores no solo no acompañaron su proyecto, sino que terminaron, según él, “sabotéandolo” desde dentro, debilitando la cohesión del gobierno y entorpeciendo la implementación de las reformas.
Estas declaraciones fueron interpretadas como una crítica directa a antiguos aliados y a figuras que ocuparon cargos clave en los primeros meses de su mandato, en un momento en el que el Gobierno enfrenta un desgaste político creciente, cuestionamientos por casos de presunta corrupción y dificultades para avanzar en su agenda legislativa. Al defender a Bonilla y señalar motivaciones políticas en su contra, Petro busca cerrar filas alrededor de su equipo y reafirmar su narrativa de confrontación con sectores tradicionales del poder.
El trino, sin embargo, no estuvo exento de polémica. Las palabras del presidente reavivaron el debate sobre la independencia del Banco de la República, el manejo de las diferencias internas dentro del Gobierno y el tono confrontacional que Petro ha mantenido frente a la oposición y a antiguos aliados. En conjunto, el mensaje dejó ver a un mandatario que, en medio de las críticas, opta por la defensa política de los suyos y por una lectura autocrítica, aunque cargada de reproches, sobre las decisiones que marcaron el rumbo inicial de su gobierno.

