
La crisis de seguridad en la región del Catatumbo, en Norte de Santander, vuelve a encender las alarmas de las autoridades locales ante el recrudecimiento de los enfrentamientos armados entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Frente 33 de las disidencias de las Farc. Así lo advirtió el consejero de Paz del departamento, Luis Fernando Niño, quien aseguró que, pese a los anuncios oficiales y a los esfuerzos de diálogo, las confrontaciones entre estos grupos nunca se detuvieron y han venido intensificándose en los últimos meses.
Niño explicó que la situación humanitaria es crítica y que, como medida de urgencia, las autoridades han despejado varias carreteras estratégicas para permitir que la población civil pueda salir de las zonas más afectadas por la violencia. Según indicó, estos corredores buscan facilitar la huida de familias enteras que se encuentran atrapadas en medio de los combates, las amenazas y el control territorial ejercido por los actores armados ilegales.
El consejero de Paz fue enfático en señalar que desde hace meses ha advertido al Gobierno Nacional sobre el riesgo de una escalada mayor en Catatumbo, insistiendo en que la confrontación entre el ELN y el Frente 33 nunca cesó realmente, sino que se mantuvo de forma intermitente y silenciosa. A su juicio, la falta de una respuesta contundente y oportuna ha permitido que la violencia se recrudezca, poniendo en grave riesgo a comunidades campesinas, líderes sociales y población vulnerable.
Las autoridades locales temen que la situación empeore de manera significativa hacia el 31 de diciembre, una fecha que históricamente ha estado marcada por ofensivas armadas y ajustes de cuentas entre grupos ilegales. Este posible repunte de la violencia genera preocupación adicional, ya que podría desencadenar nuevos desplazamientos masivos y agravar la crisis humanitaria en una región que por décadas ha sido golpeada por el conflicto armado.
Finalmente, Niño reiteró el llamado al Gobierno Nacional para que refuerce la presencia institucional, adopte medidas de protección urgentes y escuche las alertas tempranas emitidas desde el territorio. Insistió en que la prioridad debe ser la vida de la población civil y la prevención de una tragedia mayor en Catatumbo, donde la paz sigue siendo frágil y la violencia, una amenaza constante.

