
El presidente Gustavo Petro se pronunció sobre los recientes operativos de seguridad desplegados en la frontera entre Colombia y Venezuela y reveló que ha sostenido varias conversaciones con su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, así como con el ministro de Defensa de ese país, Vladimir Padrino López, para coordinar acciones conjuntas que permitan recuperar el control territorial en esa zona estratégica. Según el mandatario colombiano, el objetivo central de estos diálogos ha sido reafirmar la necesidad de que la frontera esté bajo la autoridad de las ciudadanías y del Estado, y no en manos de estructuras criminales y economías ilegales que históricamente se han fortalecido en la región.
Petro sostuvo que durante años la ausencia de cooperación binacional y las decisiones políticas tomadas desde Bogotá y Caracas contribuyeron a que la frontera se convirtiera en un corredor dominado por mafias dedicadas al contrabando, el narcotráfico y la extorsión, así como por grupos armados ilegales. En ese contexto, aseguró que la reapertura de canales diplomáticos y de seguridad con Venezuela ha sido clave para avanzar en operativos coordinados que buscan proteger a las comunidades fronterizas, garantizar la movilidad legal y debilitar el poder de las organizaciones criminales.
El jefe de Estado aprovechó su intervención para lanzar fuertes críticas contra el expresidente Iván Duque, a quien responsabilizó de haber impulsado un bloqueo político y diplomático contra el gobierno venezolano que, en su concepto, terminó siendo contraproducente para la seguridad de Colombia. Petro afirmó que el “único ganador” de esa estrategia fue el Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo que, según dijo, logró expandir su influencia y control en varios puntos de la frontera aprovechando el vacío institucional y la falta de coordinación entre ambos países.
Finalmente, el mandatario reiteró que su gobierno apuesta por una política fronteriza basada en la cooperación, el respeto a la soberanía y la presencia integral del Estado, no solo a través de la Fuerza Pública, sino también mediante inversión social, formalización económica y atención a las necesidades históricas de las comunidades que habitan la zona limítrofe. En su visión, solo así será posible desmantelar las mafias, reducir la violencia y transformar la frontera colombo-venezolana en un espacio de integración y desarrollo, y no de conflicto y exclusión.

