
El Gobierno de Colombia presentó formalmente una nota verbal de protesta ante los Estados Unidos como respuesta a las declaraciones del expresidente Donald Trump que, según la Casa de Nariño, constituyen una amenaza directa contra el presidente Gustavo Petro y un potencial menoscabo a la soberanía nacional. La decisión fue adoptada tras una evaluación conjunta entre el mandatario y la Cancillería, que consideró necesario activar los canales diplomáticos para dejar constancia oficial del rechazo colombiano a ese tipo de pronunciamientos.
La nota verbal, instrumento habitual del derecho diplomático, tiene como propósito fijar una posición clara y verificable en el ámbito legal e internacional. Con este paso, Colombia busca no solo expresar su inconformidad, sino también advertir sobre los riesgos que implican declaraciones de esta naturaleza para la estabilidad institucional, la autodeterminación del país y el respeto entre Estados soberanos. Fuentes oficiales señalaron que el documento recoge el compromiso del Estado colombiano con el derecho internacional y con el principio de no injerencia en los asuntos internos.
Desde el Ejecutivo se subrayó que la medida no pretende escalar tensiones ni romper canales de diálogo con Washington, sino reafirmar límites claros frente a cualquier insinuación que pueda interpretarse como presión, intimidación o desconocimiento de la autoridad legítima del Gobierno colombiano. En ese sentido, la Cancillería enfatizó que la relación bilateral con Estados Unidos se sustenta en la cooperación, el respeto mutuo y el cumplimiento de las normas internacionales, pilares que no deben verse comprometidos por declaraciones políticas.
El Gobierno también destacó que dejar registro formal de la protesta es clave para eventuales escenarios futuros, en los que Colombia deba acreditar su actuación diligente en defensa de la soberanía y del orden constitucional. La nota verbal, al quedar incorporada en los archivos diplomáticos, constituye una evidencia jurídica de la posición del país y de su rechazo a cualquier amenaza, directa o indirecta, contra su jefe de Estado.
Finalmente, la Casa de Nariño reiteró que Colombia seguirá privilegiando la vía diplomática y el diálogo respetuoso, sin renunciar a la defensa firme de sus intereses nacionales. El mensaje central, según el Ejecutivo, es que la soberanía, la institucionalidad y la dignidad del Estado colombiano no son negociables, y que cualquier señal que las ponga en riesgo será respondida por los canales formales del derecho internacional.

