
Davos, Suiza, 21 de enero de 2026 — El primer ministro de Canadá, Mark Carney, lanzó un fuerte mensaje sobre el estado actual de la geopolítica mundial durante su intervención en el Foro Económico Mundial (WEF) 2026 en Davos. En un discurso que se ha interpretado como una crítica implícita a ciertas políticas de potencias dominantes, Carney advirtió que el orden internacional tradicional no está simplemente en transición, sino en una ruptura profunda, marcada por rivalidades crecientes entre grandes potencias y el uso estratégico de herramientas económicas para ejercer presión política y comercial sobre otros países.
“El viejo orden mundial no volverá”, afirmó Carney, agregando que el esquema basado en normas y multilateralismo que dominó las últimas décadas se ha debilitado, y que las grandes potencias están utilizando la integración económica, aranceles y cadenas de suministro como armas para defender sus intereses. Este llamado se produjo en un momento de tensiones crecientes entre aliados tradicionales, en especial entre Estados Unidos y Europa, y en el contexto de una creciente competición por regiones geoestratégicas como el Ártico y Groenlandia.
📍 Claves del discurso
Carney señaló que las potencias medianas, como Canadá, Australia, Brasil, Argentina o Corea del Sur, deben unirse y actuar conjuntamente para evitar quedar relegadas. “Si no estamos en la mesa de negociaciones, seremos el plato principal”, dijo, subrayando que la ausencia de estas naciones de los espacios de decisión globales las hace vulnerables a las estrategias económicas y políticas de actores más poderosos.
El líder canadiense también reafirmó el compromiso de su país con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y con la soberanía de Groenlandia, apoyando explícitamente el derecho de Dinamarca y Groenlandia a determinar su futuro sin presiones externas. Este punto cobra relevancia en medio de la controversia abierta por las declaraciones y acciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posibilidad de adquirir Groenlandia, movimiento que generó reacciones adversas entre líderes europeos y aliados tradicionales.
Carney hizo hincapié en que la cooperación internacional debe basarse en valores compartidos y respeto mutuo por la soberanía, así como en la defensa de instituciones multilaterales. En su intervención señaló que el mundo atraviesa un punto de inflexión histórico, en el que la simple nostalgia por un orden basado en reglas ya establecidas no es suficiente para enfrentar las tensiones globales actuales.
🌍 Contexto global y reacciones
El discurso de Carney tuvo lugar en un foro que congrega a líderes políticos, empresariales y financieros de todo el mundo, en medio de un clima global marcado por desafíos como:
- Amenazas comerciales y arancelarias entre grandes economías, especialmente entre Estados Unidos y la Unión Europea.
- Debate sobre la soberanía y control geopolítico de regiones estratégicas como Groenlandia, en medio de las tensiones entre EE. UU. y sus aliados europeos.
- Replanteamientos de alianzas tradicionales y la búsqueda de nuevos equilibrios geopolíticos, en los que países “medianos” buscan mayor protagonismo e influencia colectiva.
En Davos, donde está prevista una intervención también del presidente estadounidense Donald Trump, el mensaje de Carney ha sido recibido como una llamada de atención para reforzar la cooperación multilateral y reconstruir la confianza en un sistema global que enfrenta crecientes presiones de fragmentación y rivalidad.

