Bogotá & Quito, enero de 2026. Las industrias cosmética, de aseo y perfumería de Colombia y Ecuador emitieron una alerta conjunta sobre el impacto negativo que están teniendo los aranceles del 30 % impuestos de manera recíproca entre ambos países, como parte de la reciente disputa comercial bilateral.
Los aumentos arancelarios, aplicados por Ecuador a productos importados desde Colombia y replicados por Colombia en respuesta, han encarecido de manera significativa las importaciones y exportaciones de bienes intermedios y terminados entre ambos mercados. Esto ha encendido las alarmas en sectores clave que mantienen cadenas productivas integradas —especialmente los vinculados a productos de higiene, belleza y cuidado personal—, con efectos que ya se traducen en encarecimiento de insumos y dificultades logísticas para las empresas.
Impactos en las cadenas productivas
Representantes de las asociaciones empresariales del sector cosmético y de aseo personal explicaron que los aranceles del 30 % han elevado los costos de materias primas y productos terminados que tradicionalmente se comercializan entre Colombia y Ecuador. Muchos fabricantes en ambos países dependen de insumos provenientes del mercado vecino para complementar su producción, y las tarifas elevadas están:
- Incrementando los costos de producción,
- Reduciendo márgenes de rentabilidad,
- Desincentivando la integración productiva regional,
- Generando incertidumbre en pedidos y acuerdos comerciales a largo plazo.
Las organizaciones empresariales advierten que un impacto prolongado podría derivar en reducción de empleo, trabas competitivas en mercados internacionales y dificultades operativas para pymes que no cuentan con márgenes financieros amplios para absorber aranceles elevados.
Contexto de la disputa comercial
La actual tensión arancelaria entre Colombia y Ecuador se ha desarrollado a partir de medidas adoptadas por ambos gobiernos como respuesta a diferencias sobre cooperación fronteriza, narcotráfico y otras prioridades políticas. El Gobierno ecuatoriano impuso en enero de 2026 un arancel del 30 % a diversas importaciones colombianas —incluidos productos de aseo y cosméticos— bajo el argumento de que Colombia no ofrecía cooperación suficiente en seguridad fronteriza. En reacción, Colombia aplicó tarifas equivalentes a productos ecuatorianos, lo que ha generado un clima de guerra comercial entre los dos países vecinos.
Además de los aranceles, Ecuador elevó la tarifa por transporte de crudo colombiano a través de oleoductos de 3 a 30 dólares por barril, lo que también incrementa costos asociados a la energía para industrias en ambos países.
Reacciones del sector empresarial
Voceros del sector cosmético y de aseo han hecho un llamado a los gobiernos de Colombia y Ecuador para que prioricen el diálogo bilateral y mecanismos de solución de controversias comerciales, antes de que las tarifas arancelarias terminen provocando daños estructurales que pueden tardar años en revertirse.
Una de las preocupaciones expresadas por industriales es la posibilidad de que los aranceles impulsen una relocalización de proveedores, lo que podría fragmentar cadenas productivas establecidas y reducir la escala de producción. Esto a su vez podría perjudicar los esfuerzos de ambas industrias para competir en mercados de exportación fuera de la región, señalando que un entorno “protegido” interrumpido por barreras arancelarias dificulta estrategias de crecimiento internacional.
Posibles efectos en precios y consumidores
Adicionalmente, alertan que el aumento de los costos de producción podría trasladarse a los precios al consumidor, afectando productos de higiene personal, cuidado del cabello, cosméticos y artículos de limpieza de uso cotidiano. Esto podría traducirse en presiones inflacionarias en categorías muy sensibles para los hogares, particularmente en segmentos de menores ingresos.
Llamado a la acción diplomática
Los sectores afectados instan a que las negociaciones entre Colombia y Ecuador se adelanten con prioridad y se construyan acuerdos que permitan revertir o mitigar el impacto de los aranceles, especialmente aquellos que integran cadenas regionales de valor. Las cámaras empresariales han propuesto encuentros multilaterales, apoyo de organismos regionales y mecanismos de arbitraje comercial que puedan aliviar la tensión económica mientras se atienden las causas estructurales de las diferencias diplomáticas.
La advertencia de los industriales de aseo y cosmética pone de manifiesto cómo disputas comerciales pueden impactar no solo al comercio bilateral sino también a sectores productivos sensibles, empleo y consumidores finales, en un contexto regional ya afectado por desafíos estructurales en competitividad e integración económica.
