
Bogotá, 31 de enero de 2026. Luego de que la Corte Constitucional suspendiera provisionalmente el decreto que declaró la emergencia económica —herramienta que el Gobierno de Gustavo Petro había usado para implementar medidas fiscales extraordinarias— el Ejecutivo se encuentra en un momento de alta tensión fiscal y política, y prepara el camino para presentar una nueva reforma tributaria por la vía ordinaria ante el Congreso, indicó Infobae.
La decisión de la Corte no solo detuvo la aplicación de la emergencia económica, sino que también congeló los efectos de los decretos tributarios asociados, dejando al Gobierno con un vacío presupuestal en un momento en el que el Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2026 depende de esos ingresos para financiar programas sociales y gasto público.
Nuevo escenario fiscal y necesidad de ingresos
Con el freno judicial, el Ejecutivo perdió un “atajo” fiscal que le permitía crear ingresos vía decreto, lo que obliga al Gobierno a replantear su estrategia para financiar el presupuesto 2026 sin recurrir a medidas extraordinarias. En este contexto, según Infobae, el Ministerio de Hacienda y los equipos técnicos del Gobierno están moviendo fichas para estructurar una reforma tributaria tradicional que pueda ser debatida y aprobada en el Congreso.
La reforma tributaria que estaba en juego buscaba recaudar recursos mediante cambios en impuestos existentes y nuevos gravámenes para sectores de alto patrimonio, con el objetivo de cerrar brechas fiscales que, según el equipo económico del Gobierno, se deterioraron tras el rechazo de iniciativas previas en el Legislativo.
Alternativas al tijeretazo presupuestal
Con el decreto de emergencia congelado, la alternativa de acudir a nuevas fuentes de ingresos toma mayor relevancia para el Ejecutivo, que enfrenta la posibilidad de recortes sustanciales al gasto público si no logra compensar los recursos que quedarán sin efecto. Según analistas citados, el recorte potencial podría situarse en cifras cercanas a los $16 billones, lo que presionaría sectores sensibles como educación, salud y programas sociales si no se aprueba una ley de financiamiento con recaudo adicional.
Por ello, la apuesta oficial parece orientarse hacia intentar convencer a las mayorías en el Congreso para que respalden una nueva ley ordinaria de reforma tributaria, que, aunque más difícil políticamente, permitiría recaudar los ingresos que el Gobierno considera esenciales para la ejecución del presupuesto sin depender de decretos excepcionales.
Debate político e impacto institucional
La decisión judicial de frenar la emergencia económica y la respuesta del Gobierno han generado debates en el ámbito político sobre la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo, así como sobre el rol del poder judicial en decisiones económicas de alto impacto. Sectores de la oposición han aplaudido la suspensión de los decretos, argumentando que fortalece el control constitucional y limita la potestad del Ejecutivo para legislar sin mediación del Congreso.
Por su parte, el Gobierno ha insistido en que la creación de nuevos recursos es indispensable para evitar recortes presupuestales dolorosos y sostener programas sociales clave, aunque también enfrenta el reto de persuadir al Congreso de aprobar una reforma que históricamente ha generado resistencia interna.
Pasos a seguir
Ahora, la ruta legislativa será determinante en los próximos meses. El Ejecutivo deberá presentar un proyecto de ley de reforma tributaria, buscar consensos políticos y enfrentar el debate público sobre las prioridades fiscales del país. El resultado de este proceso tendrá efectos directos no solo en las finanzas públicas de 2026, sino también en la percepción de la gestión económica del Gobierno en un año electoral, lo que añade mayores elementos de presión política.

