
Bogotá — La inflación en Colombia retomó la senda alcista en enero de 2026 y se ubicó en 5,35% anual, de acuerdo con los datos divulgados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). La cifra marca un cambio de tendencia frente a los meses finales de 2025 y reabre el debate sobre el impacto del costo de vida en los hogares colombianos al inicio del nuevo año.
Según se informó , el incremento de la inflación estuvo impulsado principalmente por el alza en los precios de alimentos, servicios regulados y algunos gastos asociados a la canasta familiar, que volvieron a presionar el bolsillo de los ciudadanos tras varios meses de relativa moderación. El comportamiento de enero confirma que el proceso de desaceleración inflacionaria perdió fuerza.
En la misma línea, se detalló que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró aumentos relevantes en rubros de alto consumo cotidiano, lo que explica la percepción generalizada de encarecimiento del mercado básico. Estos incrementos se reflejaron con mayor intensidad en los hogares de ingresos bajos y medios.
Por su parte, sedestaca que uno de los factores que incidió en el dato de enero fue el aumento del salario mínimo, que comenzó a reflejarse en algunos precios a través de procesos de indexación, especialmente en servicios y actividades intensivas en mano de obra. El Dane confirmó que este fenómeno suele presentarse en los primeros meses del año.
Se advierte que el repunte inflacionario se da en un contexto de ajustes anuales, como tarifas, arriendos y servicios, lo que explica parte de la presión alcista. A esto se suma el comportamiento de los alimentos, que volvieron a mostrar variaciones al alza tras un cierre de 2025 más estable.
La canasta familiar arrancó el 2026 con precios más altos, lo que genera preocupación entre analistas y consumidores. Aunque la inflación se mantiene lejos de los picos históricos de años anteriores, el repunte rompe la expectativa de una reducción sostenida.
Finalmente, este cambio de rumbo inflacionario estaría acelerado por la indexación de precios y ajustes estructurales de comienzo de año, lo que plantea nuevos retos para la política económica y para las decisiones futuras del Banco de la República.

