
El escándalo de corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) sigue generando reacciones, luego de que se conocieran nuevos detalles sobre el papel de Jaime Ramírez Cobo, señalado de ser uno de los presuntos nexos entre redes de corrupción, contratos irregulares y el manejo de recursos públicos destinados a la atención de emergencias.
De acuerdo con una investigación de El Colombiano, Ramírez Cobo habría actuado como un articulador clave dentro de la estructura que facilitó presuntas irregularidades en la contratación de la UNGRD, incluyendo posibles vínculos con entidades del sector salud, como algunas EPS, lo que amplía el alcance del caso y despierta nuevas alertas sobre la destinación de recursos públicos.
En ese contexto, se reveló que varias víctimas de las emergencias que debían ser atendidas por la UNGRD elevaron una solicitud formal a la Fiscalía General de la Nación, exigiendo explicaciones claras sobre el avance de la investigación contra Ramírez Cobo. Según los afectados, el proceso judicial avanza con lentitud, mientras las comunidades damnificadas continúan sin recibir soluciones efectivas.
Las víctimas manifestaron su preocupación por la falta de información oficial y pidieron que se esclarezca si existen imputaciones formales, acuerdos con la justicia o posibles beneficios judiciales para los implicados. También reclamaron que el proceso no se limite a responsabilidades individuales, sino que permita identificar a todos los actores que habrían participado en el desfalco de recursos destinados a la atención de desastres.
Por su parte, se informó que los afectados reiteraron su llamado a la Fiscalía para que se garantice transparencia, celeridad y resultados concretos en el caso. Aseguran que la corrupción en la UNGRD no solo representó un daño fiscal, sino que tuvo un impacto directo en miles de familias que esperaban ayuda estatal en medio de crisis humanitarias.
El caso UNGRD se ha convertido en uno de los mayores escándalos de corrupción recientes, al involucrar recursos clave para la gestión del riesgo y la atención de emergencias. Mientras avanzan las investigaciones, crece la presión ciudadana para que la justicia determine responsabilidades y evite que hechos similares se repitan en entidades encargadas de proteger a la población más vulnerable.

