
Colombia volvió a retroceder en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) elaborado por Transparencia Internacional, un resultado que refleja el deterioro en la percepción ciudadana sobre el manejo de los recursos públicos y la lucha contra la corrupción.
De acuerdo con el informe, el país obtuvo una calificación inferior a la de mediciones anteriores, lo que lo mantiene entre las naciones con mayores desafíos en materia de transparencia dentro de la región. El IPC evalúa la percepción de expertos y empresarios sobre los niveles de corrupción en el sector público, y es considerado uno de los principales referentes globales en esta materia.
Los medios resaltan que esta caída se produce en un contexto especialmente sensible, marcado por el calendario electoral de 2026, lo que prende alertas sobre la confianza en las instituciones y el impacto que estos resultados pueden tener en el debate político y ciudadano.
El informe también evidencia que, pese a los anuncios y compromisos oficiales para combatir la corrupción, persisten debilidades estructurales en el control, la sanción y la prevención de prácticas corruptas. Transparencia Internacional ha señalado que la falta de resultados concretos termina afectando la credibilidad del Estado y la legitimidad democrática.
Desde distintos sectores se advierte que el retroceso en el índice no solo tiene consecuencias políticas, sino también económicas, pues la percepción de corrupción puede incidir en la confianza inversionista y en la imagen internacional del país.
Finalmente, el nuevo resultado del IPC deja sobre la mesa un reto clave para las autoridades: fortalecer las instituciones, garantizar mayor transparencia y recuperar la confianza ciudadana, especialmente en un año previo a decisiones electorales determinantes.

