
El ministro del Interior, Armando Benedetti, y la representante a la Cámara Jennifer Pedraza protagonizan un cruce de declaraciones que ha marcado la agenda política en Colombia desde 2025, y que volvió a escalar en febrero de 2026 tras nuevas expresiones públicas del funcionario en contra de la congresista.
La más reciente polémica se desató cuando Benedetti calificó como “payasos de circo” tanto a Pedraza como al abogado Camilo Enciso, descalificando además el trabajo legislativo de la congresista, según informó **Infobae.
Orígenes del conflicto: acusaciones cruzadas
Críticas políticas desde 2025
Las tensiones entre Benedetti y Pedraza no son nuevas. En febrero de 2025, la congresista criticó con dureza la permanencia del entonces designado ministro en el Gobierno de Gustavo Petro, catalogándola como una “traición al pueblo”. Piedra angular de su cuestionamiento fue la idea de que Benedetti representaba un estilo de política alejado de las prioridades sociales planteadas por el proyecto de Gobierno.
Dos meses después, en abril de 2025, Pedraza afirmó que Petro no era víctima de Benedetti, sino que tenía responsabilidad política en mantenerlo en el Gabinete y en las decisiones del Ejecutivo.
En agosto de 2025, la congresista lanzó duras declaraciones sobre lo que consideró la formación de un nuevo “clan político” dentro del Gobierno en torno a allegados del ministro, en particular las llamadas “hermanas Guerrero”, presuntas cercanas al entorno político de Benedetti, según consignó Infobae.
El cruce judicial: denuncia y conciliación
La confrontación escaló del plano verbal al judicial cuando Benedetti interpuso una denuncia penal contra Pedraza, acusándola de injuria y calumnia. La Corte Suprema de Justicia citó a la representante en mayo de 2025 para rendir versión por estos hechos.
Durante la audiencia, Pedraza expresó con firmeza que no permitiría que su voz fuera silenciada, afirmando que “los pájaros tirándole a las escopetas” no detendrían su labor crítica ni su trabajo legislativo, como registró El Espectador.
Finalmente, en junio de 2025, ambas partes llegaron a una conciliación ante la Corte Suprema, donde acordaron bajar el tono de sus declaraciones públicas y evitar ataques personales directos. El acuerdo fue interpretado como un intento de desescalar las tensiones, aunque no eliminó las diferencias políticas entre ellos.
Reaparición del conflicto en 2026
En febrero de 2026, Benedetti volvió a referirse a Pedraza y Camilo Enciso con calificativos despectivos, en un contexto en que la representante ha mantenido una actitud crítica hacia varios aspectos del Gobierno, incluyendo el ritmo de los cambios institucionales que promueve la administración Petro.
Pedraza ha señalado recientemente que el Gobierno mantiene a Juliana Guerrero, figura muy cercana al presidente, en cargos estatales clave, lo que, a su juicio, refleja una continuidad de viejas estructuras de poder, más que un cambio sustancial en la política pública.
Reacciones y contexto político
El intercambio entre Benedetti y Pedraza refleja un clima de polarización política en Colombia, donde los liderazgos dentro y fuera del Gobierno chocan con voces críticas internas del mismo partido o de sectores afines.
Analistas políticos señalan que:
- El uso de calificativos descalificativos puede debilitar la calidad del debate democrático.
- Las denuncias judiciales entre actores políticos tienden a trasladar debates de política pública al terreno personal y mediático.
- La conciliación judicial de 2025 fue un intento de instalar límites, pero no ha sido suficiente para apagar las tensiones.
¿Qué está en juego?
Más allá de los epítetos y las acusaciones, el choque entre Benedetti y Pedraza toca temas de fondo sobre:
- La línea interna de crítica y control al Gobierno por parte de legisladores.
- La forma en que los funcionarios públicos responden a cuestionamientos sobre su gestión.
- El equilibrio entre libertad de expresión y responsabilidad política dentro del marco institucional colombiano.

