
La carrera hacia las elecciones presidenciales de 2026 comienza a generar fracturas en el bloque alternativo. El Pacto Histórico emitió una circular interna en la que pidió a su militancia abstenerse de participar en la consulta donde figura el exsenador Roy Barreras, decisión que provocó una fuerte reacción del dirigente político.
La instrucción busca, según sectores del movimiento, “cuidar los votos” y evitar dispersión dentro del electorado de izquierda, en un momento clave de reorganización política rumbo a 2026.
La circular y la estrategia electoral
La directriz interna del Pacto Histórico señala que sus bases no deberían votar en consultas que no hagan parte de la estrategia oficial del movimiento. El objetivo sería concentrar fuerzas en una candidatura unificada y evitar fracturas tempranas.
Algunos sectores interpretan la medida como un intento de cerrar filas en torno a una línea oficialista y evitar que otras figuras de izquierda ganen protagonismo por fuera del consenso del bloque.
La consulta en cuestión ha sido relacionada con el espacio político donde también figura el exalcalde de Medellín Daniel Quintero, lo que ha aumentado el debate sobre alianzas y liderazgos en el progresismo.
La respuesta de Roy Barreras
Roy Barreras reaccionó públicamente a la circular y pidió bajar el tono de la confrontación interna. “No siembren heridas que después cueste trabajo sanar”, afirmó, en un llamado a preservar la unidad del sector alternativo.
Además, criticó cualquier intento de sancionar o presionar a militantes que decidan participar en la consulta. “No es amenazando”, expresó, al referirse a posibles medidas disciplinarias contra quienes desacaten la directriz.
Barreras insistió en que los procesos democráticos deben fortalecer, y no dividir, a la izquierda colombiana.
Pérdida de apoyo y tensiones internas
En medio de la controversia, análisis políticos señalan que la consulta donde participan Barreras y Quintero estaría perdiendo respaldo dentro de algunos sectores del progresismo.
La discusión evidencia una tensión más amplia: cómo organizar la competencia interna sin fracturar el bloque que llevó al poder al actual gobierno.
Mientras una parte del movimiento prioriza la disciplina y la estrategia electoral centralizada, otros defienden la pluralidad y la participación abierta en mecanismos de consulta.
Un pulso clave rumbo a 2026
La controversia deja en evidencia que la izquierda colombiana enfrenta un desafío complejo: mantener la cohesión interna mientras surgen nuevas aspiraciones presidenciales.
El episodio no solo impacta la consulta puntual, sino que anticipa un escenario de competencia interna intensa dentro del progresismo, donde la unidad será determinante para enfrentar a otras fuerzas políticas en 2026.
Por ahora, el debate continúa abierto y marca uno de los primeros grandes pulsos electorales del año.

