
Tras un largo proceso de recuperación, 120 animales silvestres incautados en Bogotá volvieron este jueves a la libertad en la Reserva Natural Yurumí, en Puerto López, gracias a un trabajo conjunto entre la Secretaría de Ambiente de Bogotá y Cormacarena. Las especies —entre ellas boas comunes, tortugas morrocoy, tortugas terecay, mirlas y aves cantoras— fueron víctimas de tráfico, tenencia y comercio ilegal, prácticas que continúan golpeando de manera crítica los ecosistemas de la Orinoquia.
Uno de los episodios más llamativos fue el rescate de 38 canarios costeños (Sicalis flaveola), hallados en una gallera durante un concurso de canto en la capital. Presentaban claros signos de estrés por la manipulación, el encierro y la exposición constante al ruido. Un caso similar ocurrió con una tortuga charapita (Platemys platycephala), encontrada en una caja de envíos sin datos de origen y que logró rehabilitarse en un recinto especial donde recuperó habilidades esenciales para sobrevivir en su ambiente natural.
“Hoy celebramos que estos ejemplares vuelven a su entorno natural, de donde nunca debieron salir. En Cormacarena seguiremos trabajando para que el tráfico ilegal y la tenencia de fauna silvestre sea cosa del pasado”, afirmó Jhorman Saldaña, director de la corporación.
La autoridad ambiental reiteró que la compra, posesión y comercialización de fauna silvestre es un delito que amenaza a especies vulnerables y en peligro de extinción. Con acciones como esta liberación, Cormacarena busca reforzar la protección de la biodiversidad del Meta y fortalecer la articulación entre entidades para enfrentar el tráfico ilegal en el país.


