
Una delegación de figuras políticas colombianas viajó a Oslo, Noruega, para participar en actividades relacionadas con la postulación de la líder opositora venezolana María Corina Machado al Premio Nobel de Paz. Entre los asistentes se encuentran el expresidente Iván Duque y la exvicepresidenta y excanciller Marta Lucía Ramírez, quienes han sostenido encuentros con dirigentes de la oposición venezolana y con actores internacionales interesados en la situación política y de derechos humanos en Venezuela.
La presencia de Duque y Ramírez en la capital noruega se enmarca en una agenda de respaldo político a Machado, quien ha ganado protagonismo internacional como símbolo de resistencia democrática frente al régimen de Nicolás Maduro. Durante su estancia, los líderes colombianos han participado en reuniones y foros en los que se resaltan las denuncias sobre persecución política, restricciones a la participación electoral y vulneraciones a las libertades civiles en el país vecino. El objetivo, según han expresado, es visibilizar la causa venezolana y sumar apoyos internacionales a una salida democrática.
El viaje ha tenido también una fuerte carga simbólica y política. Iván Duque, que durante su mandato mantuvo una postura frontal contra el gobierno de Maduro, ha reiterado su apoyo a la oposición venezolana y ha destacado a Machado como una figura que encarna la lucha por elecciones libres y el respeto al Estado de derecho. Por su parte, Marta Lucía Ramírez ha insistido en la necesidad de que la comunidad internacional mantenga la presión diplomática y no normalice, a su juicio, prácticas autoritarias que persisten en Venezuela.
La participación de políticos colombianos en estos eventos no ha pasado desapercibida en el debate nacional. Mientras algunos sectores ven el viaje como un gesto coherente con una política exterior enfocada en la defensa de la democracia y los derechos humanos en la región, otros cuestionan que exfuncionarios asuman un rol tan visible en un escenario internacional que puede interpretarse como una injerencia política. Aun así, el respaldo a Machado ha logrado proyectar el tema venezolano más allá de América Latina y situarlo en espacios de discusión global.
En ese contexto, Oslo se ha convertido en un escenario clave para articular apoyos y enviar mensajes políticos de alto impacto. La eventual concesión del Nobel de Paz a María Corina Machado, más allá de su resultado final, ya está generando movimientos diplomáticos y alineamientos regionales, con Colombia —a través de sus exlíderes— jugando un papel activo en la promoción internacional de la oposición venezolana.

