
El exministro del Interior, Luis Fernando Velasco, se entregó oficialmente a las autoridades luego de que un juez ordenara en su contra una medida de aseguramiento de detención preventiva, en el marco de las investigaciones por el caso de corrupción que sacude a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). El exfuncionario se presentó ante el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) en la ciudad de Cali, cumpliendo así con la orden judicial mientras avanza el proceso en su contra.
La decisión judicial se fundamenta en la presunta vinculación de Velasco con el entramado de corrupción que habría operado al interior de la UNGRD, una entidad clave en la atención de emergencias y desastres naturales en el país. Según las autoridades, la investigación apunta a posibles irregularidades en el manejo de recursos públicos, contratos y decisiones administrativas que habrían favorecido intereses particulares, afectando gravemente la transparencia y la confianza en la gestión estatal.
Con su entrega, el exministro manifestó su disposición a enfrentar las acusaciones dentro del marco legal y a colaborar con la justicia. Su comparecencia voluntaria ante el INPEC fue interpretada como una señal de acatamiento a las instituciones y al debido proceso, en un caso que ha generado amplio impacto político y mediático debido al alto perfil del implicado y a la gravedad de los hechos investigados.
El proceso contra Velasco se suma a una serie de actuaciones judiciales derivadas del escándalo de la UNGRD, que ha salpicado a varios exfuncionarios y ha abierto un debate nacional sobre los controles en la contratación pública y la responsabilidad política frente al uso de recursos destinados a la atención de emergencias. Mientras continúa la investigación, la detención preventiva busca garantizar que el exministro permanezca a disposición de la justicia y evitar posibles obstrucciones al proceso.
Este caso marca un nuevo capítulo en el seguimiento judicial a uno de los mayores escándalos recientes de corrupción administrativa y mantiene la atención pública sobre el desarrollo de las investigaciones y las eventuales responsabilidades penales y políticas que puedan derivarse.

