
Bogotá. El proceso de conformación de las listas al Congreso para las elecciones de 2026 ha desatado una nueva crisis interna en el Centro Democrático, marcada por renuncias, desacuerdos y el temor a una eventual escisión del partido.
De acuerdo con la información , varios dirigentes y militantes han expresado su inconformidad con la manera en que se están definiendo las listas para Senado y Cámara, un proceso que ha evidenciado fracturas entre sectores tradicionales del partido y corrientes que respaldan el liderazgo de la senadora María Fernanda Cabal.
Renuncias y malestar por las listas
El medio señala que el malestar se concentra en la percepción de que no hubo consensos amplios ni reglas claras en la construcción de las listas, lo que llevó a que algunos dirigentes optaran por dar un paso al costado. Estas renuncias no solo reflejan diferencias electorales, sino también disputas políticas de fondo sobre el rumbo ideológico y estratégico del partido fundado por el expresidente Álvaro Uribe.
Al interior del Centro Democrático, las listas al Congreso se han convertido en un punto de quiebre, pues definen no solo las curules en juego, sino el equilibrio de poder interno de cara a la campaña presidencial de 2026.
El factor Cabal y la amenaza de escisión
Según fuentes, el nombre de María Fernanda Cabal aparece en el centro de la controversia. Sectores cercanos a la senadora consideran que el partido se ha alejado de una línea ideológica firme de oposición al gobierno de Gustavo Petro, mientras que otros dirigentes advierten que la radicalización del discurso podría poner en riesgo la unidad y el capital electoral del Centro Democrático.
Estas diferencias han alimentado versiones sobre una posible escisión, un escenario que, aunque no se ha concretado, genera preocupación entre las directivas del partido por su impacto electoral y político.
Un partido en plena redefinición
La crisis ocurre en un momento clave, cuando el Centro Democrático busca reorganizarse tras perder el poder en 2022 y redefinir su papel como fuerza de oposición. Las tensiones actuales dejan en evidencia que el debate no es solo por los cupos en las listas, sino por el liderazgo, la narrativa política y la estrategia electoral para enfrentar al oficialismo en 2026.
Mientras tanto, la colectividad enfrenta el reto de contener las fracturas internas y evitar que las diferencias terminen debilitando su presencia en el Congreso y su influencia en la contienda presidencial.

