
El exministro de Defensa Juan Carlos Pinzón dio un paso al frente en el intento por ordenar el complejo panorama de la centroderecha de cara a las elecciones presidenciales de 2026. Ante la proliferación de precandidatos, las tensiones internas y la falta de un mecanismo claro para escoger una candidatura unificada, Pinzón propuso realizar una gran encuesta nacional en enero que permita medir de manera transparente y objetiva el potencial electoral de cada aspirante.
El líder político extendió una invitación a más de 30 precandidatos, una cifra que posteriormente ascendió a más de 40, para que se sumen a esta iniciativa que, según él, ayudaría a disipar incertidumbres, evitar choques prematuros y abrir un camino ordenado hacia la unidad. La idea central es que todos los interesados acepten las reglas de juego, compartan la metodología y se comprometan a respetar los resultados.
Esta encuesta funcionaría como un primer filtro antes de llegar a una “Gran Consulta Nacional” programada para marzo, en la que se definiría definitivamente el candidato presidencial de la coalición. Pinzón insiste en que solo mediante un proceso amplio, incluyente y verificable podrán evitarse divisiones que terminen favoreciendo a fuerzas políticas contrarias en 2026.
Su propuesta, además de buscar cohesión, envía un mensaje político: la centroderecha no puede permitirse llegar fragmentada a un año clave. La convocatoria masiva demuestra, por un lado, la dispersión actual del sector y, por otro, la urgencia de establecer una hoja de ruta común que permita construir una opción competitiva en las urnas.
La iniciativa de Pinzón, que mezcla pragmatismo electoral y voluntad de coordinación, abre un nuevo capítulo en el reacomodo interno de las fuerzas no alineadas con el gobierno y marca el inicio de un calendario decisivo para definir quién representará a este bloque político en la carrera presidencial.

