La plenaria del Senado fue escenario de un fuerte enfrentamiento entre el petrismo y el uribismo, con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de 2026. El choque político se desató cuando el senador Iván Cepeda, precandidato del Pacto Histórico, aseguró que ha denunciado penalmente a varios integrantes del Centro Democrático por presuntas conductas irregulares. Sus declaraciones encendieron el debate y motivaron la reacción inmediata del senador Carlos Meisel, quien defendió a su partido y acusó al petrismo de utilizar la justicia como arma política.
El enfrentamiento trascendió el recinto legislativo, pues tanto el expresidente Álvaro Uribe como el presidente Gustavo Petro intervinieron públicamente, amplificando la confrontación. Mientras el uribismo cerró filas para rechazar los señalamientos y denunciar una estrategia de persecución judicial, desde el petrismo insistieron en que es necesario depurar la política y señalar responsabilidades.
El episodio refleja cómo el Congreso se ha convertido en un escenario de campaña anticipada, en el que los dos bloques políticos más fuertes del país —petrismo y uribismo— miden fuerzas de cara a las presidenciales. Además, muestra que la disputa electoral no solo se librará en mítines o encuestas, sino también en los debates parlamentarios, donde los discursos se cruzan con las acusaciones judiciales y los cálculos electorales.
