
En la más reciente medición —divulgada el 1 de diciembre de 2025— el 37,7 % de los encuestados aprueba la gestión del presidente, lo que significa un leve aumento respecto a la encuesta anterior.
• Por el contrario, la desaprobación se sitúa en 56,7 %, lo que indica que más de la mitad de la población mantiene una opinión negativa sobre su mandato.
• En cuanto a la percepción sobre el rumbo del país, quienes consideran que Colombia va por buen camino aumentaron al 34,4 %, mientras los que creen que va por mal camino bajaron al 59,8 %.
• Según los participantes de la encuesta, el principal problema que enfrenta Colombia hoy es el tema de orden público: el 35,3 % lo colocó como la mayor preocupación nacional. Le siguen el desempleo y la situación económica, con 19,2 %.
• Respecto a la imagen de instituciones, las mejor valoradas son las Fuerzas Militares, la Iglesia Católica y la Registraduría Nacional del Estado Civil.
• En contraste, las instituciones peor evaluadas son el sistema judicial, los partidos políticos y —en un dato simbólico— la ELN (grupo armado), apuntando a altos niveles de desconfianza institucional.
• En cuanto a la relación con Estados Unidos, un 29,5 % atribuye al presidente la responsabilidad del deterioro del diálogo. Mientras tanto, el 25 % señala al gobierno estadounidense, y el 45,5 % responsabiliza a ambos jefes de Estado por igual.
• Sobre el camino hacia una paz total, sólo el 28,5 % de los encuestados considera que las políticas vigentes avanzan correctamente; el 64,9 % opina lo contrario, reflejando escepticismo frente a los procesos actuales.
• Los datos muestran que, aunque el respaldo a Petro no desaparece, su margen de aprobación permanece limitado; una mayoría significativa sigue desaprobando su gestión.
• La alta preocupación por seguridad, economía y desempleo sugiere que las políticas de gobierno aún no han logrado convencer a un sector importante de la ciudadanía.
• La favorable imagen de algunas instituciones frente al rechazo a otras revela un escenario de polarización institucional: hay confianza en ciertas entidades, pero un rechazo generalizado hacia otras consideradas clave.
• Las opiniones divididas en torno a la relación con Estados Unidos y la paz reflejan una ciudadanía cautelosa: hay esperanza por cambios, pero también desconfianza sobre su viabilidad o resultados reales.
La encuesta Invamer ofrece una radiografía clara del pulso ciudadano: el gobierno de Petro mantiene una base de apoyo —aunque reducida—, mientras que preocupa —con buen sustento en cifras— la percepción de inseguridad, economía frágil, desconfianza institucional y escepticismo ante los procesos de paz y relaciones internacionales. Esto sitúa al Ejecutivo en un escenario complejo, donde debe equilibrar políticas urgentes con una estrategia de comunicación sólida si pretende ampliar su respaldo.

