
Bogotá, 4 de febrero de 2026 — La organización armada Clan del Golfo anunció la suspensión temporal de las negociaciones de paz con el Gobierno del presidente Gustavo Petro, en una decisión que la misma agrupación explicó por la “molestia” ante compromisos adquiridos por el Ejecutivo durante la reciente visita de Petro a Estados Unidos y su reunión con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca.
La determinación fue comunicada a través de un comunicado público y replicada por diferentes medios de comunicación. En esa misiva, las autoridades del Clan del Golfo señalaron que, tras los anuncios y compromisos derivados del encuentro bilateral con Trump, han surgido “dudas serias sobre la continuidad y la naturaleza del proceso de paz”, razón por la cual optaron por suspender temporalmente las conversaciones con representantes del Gobierno colombiano.
Motivos señalados por el Clan del Golfo
Fuentes ligadas al grupo armado afirmaron que las declaraciones y compromisos públicos de Petro ante Trump —especialmente en torno al combate al narcotráfico y a la cooperación en seguridad con Estados Unidos— habrían generado un ambiente de desconfianza. El Clan del Golfo indicó que dichas acciones no fueron consultadas previamente con sus voceros y que representan una “contradicción” con los acuerdos de diálogo negociados hasta ahora, lo que los llevó a tomar la decisión de hacer un alto en las mesas de paz.
La organización armada, considerada la estructura criminal más numerosa del país, ha participado en los diálogos con el Gobierno desde mediados de 2025, en un proceso que ha buscado formalizar acuerdos de desarme, desmovilización y reintegración, así como compromisos de seguridad y reparación para las comunidades afectadas por la violencia.
Declaraciones de la cancillería y del Gobierno
Hasta el momento no se ha conocido una respuesta detallada del Gobierno colombiano frente a la suspensión anunciada por el Clan del Golfo. Sin embargo, fuentes oficiales han sostenido en anteriores días que el propósito de la reunión con Trump fue fortalecer la cooperación bilateral en temas estructurales, incluidos el combate a las economías ilícitas, la seguridad fronteriza y la lucha contra el crimen organizado, sin que ello implique abandonar los compromisos de paz.
El ministro de Defensa y la cancillería han reiterado, en diferentes momentos, la importancia del diálogo y la continuidad del proceso de paz con todos los actores armados involucrados. No obstante, las reacciones institucionales frente al anuncio del Clan del Golfo se mantienen reservadas hasta tanto no se clarifiquen los puntos de desacuerdo expuestos por esa organización en su comunicado.
Repercusiones políticas y de seguridad
La suspensión temporal de los diálogos con el Clan del Golfo representa un nuevo desafío para la estrategia de paz del Gobierno Petro, que ha buscado combinar negociación con política criminal dirigida a desarticular y reducir la capacidad operativa de grupos armados ilegales. La interrupción del proceso se produce en un contexto de expectativa política y de seguridad, en medio de un año electoral crucial donde la paz, la justicia y la seguridad ciudadana se han consolidado como temas centrales de debate público.
Además, analistas en seguridad han advertido que un cese en las conversaciones podría generar incertidumbre en regiones donde el Clan del Golfo tiene presencia, aumentando la probabilidad de confrontaciones armadas o de reconfiguraciones del crimen, con posibles impactos en la estabilidad territorial y la seguridad de las comunidades civiles.
Perspectivas de la negociación
Aunque la organización ha calificado la suspensión como temporal, aún no ha especificado los pasos requeridos para reanudar las conversaciones ni los temas que deberán ser abordados antes de retomar formalmente la Mesa de Paz. La decisión marca un punto delicado en el proceso, y será determinante la respuesta que brinde el Gobierno en las próximas horas, tanto en términos discursivos como de propuestas concretas para reconstruir la confianza con el grupo armado.
Mientras tanto, la comunidad política y la sociedad civil observan con atención el desarrollo de los acontecimientos, conscientes de que cualquier retroceso en los diálogos de paz puede impactar la percepción de seguridad nacional y el rumbo de uno de los procesos más relevantes en la agenda de política pública de Colombia.

