
El panorama de las candidaturas presidenciales por firmas en Colombia entra en una etapa crucial de depuración, pues la Registraduría exige un mínimo de apoyos ciudadanos para otorgar el aval y permitirles pasar a la contienda electoral de 2026. Varios precandidatos han logrado acercarse a la meta, mientras que otros enfrentan serias dificultades por la falta de respaldo en las calles.
Entre quienes muestran un avance sólido están figuras con reconocimiento nacional, como la exalcaldesa de Bogotá Claudia López, quien ha desplegado una red organizada de voluntarios para recolectar firmas, y el exministro Mauricio Cárdenas, que ha buscado posicionarse con un discurso técnico y moderado. También destaca el senador David Luna, que ha enfocado su estrategia en conectar con sectores urbanos y jóvenes.
En contraste, otros aspirantes han tenido un camino más accidentado. La periodista Vicky Dávila, quien decidió lanzarse por firmas apelando a su imagen mediática, se ha encontrado con un apoyo menor al esperado en recorridos por diferentes regiones. La misma situación enfrentan otros nombres menos posicionados en la arena política, lo que podría obligarlos a desistir en los próximos meses.
La Registraduría deberá verificar las firmas entregadas, un proceso que suele reducir de forma significativa los números reportados inicialmente por las campañas. En consecuencia, esta fase de recolección se convierte en un filtro natural para saber qué precandidatos realmente cuentan con un respaldo ciudadano tangible y quiénes quedarán por fuera antes de iniciar la carrera presidencial.
Este proceso de depuración marcará el inicio de la consolidación del abanico electoral rumbo a 2026, pues de aquí surgirán las candidaturas que competirán directamente con los aspirantes avalados por partidos y coaliciones políticas.

