
En su última intervención como presidente de Colombia ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Gustavo Petro combinó un discurso con tintes electorales y un balance de su gestión. El mandatario aprovechó el escenario internacional para reiterar sus críticas hacia Estados Unidos, cuestionando la decisión de descertificar al país en materia de lucha contra el narcotráfico y señalando que esta medida desconoce los esfuerzos realizados durante su gobierno. La respuesta no se hizo esperar: la delegación estadounidense abandonó el recinto mientras hablaba el jefe de Estado colombiano.
Petro también abordó otros ejes centrales de su agenda política y diplomática. Expresó nuevamente su respaldo a Palestina, insistiendo en la necesidad de reconocer su soberanía y de poner fin a la violencia en la región. En su intervención, además, hizo referencia a la gestión de su antecesor, Iván Duque, a quien criticó por lo que calificó como una política equivocada en la relación con la comunidad internacional.
El presidente aprovechó el foro para retomar sus advertencias sobre la crisis climática, señalando que los países desarrollados deben asumir compromisos concretos y urgentes para enfrentar los efectos del cambio climático, en particular los impactos que sufren naciones vulnerables como Colombia.
El tono del discurso, en el que mezcló llamados a la justicia internacional con la defensa de su legado político, fue interpretado tanto como un mensaje hacia la comunidad internacional como una pieza dirigida al electorado colombiano en vísperas de un nuevo ciclo político.

