
Tras la captura de Nicolás Maduro, el Gobierno colombiano puso en marcha un Puesto de Mando Unificado (PMU) en Cúcuta con el objetivo de coordinar una respuesta integral frente a los posibles efectos políticos, humanitarios y de seguridad derivados del abrupto cambio de escenario en Venezuela. La reunión fue encabezada por la directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), Angie Rodríguez, y contó con la participación de los ministros de Defensa, Igualdad y Hacienda, además de delegados de la Cancillería y el Ministerio del Interior, lo que evidenció un enfoque interinstitucional y de alto nivel.
Aunque el presidente Gustavo Petro no asistió personalmente, desde la Casa de Nariño se aclaró que el PMU responde a directrices presidenciales orientadas a anticipar riesgos y evitar una escalada de impactos en la frontera colombo-venezolana. En el centro de la agenda estuvo la seguridad fronteriza, especialmente ante el posible reacomodo de actores armados ilegales, el aumento de economías ilícitas y la necesidad de reforzar controles en los pasos formales e informales a lo largo de los más de 2.200 kilómetros de frontera compartida.
Otro eje clave fue la crisis humanitaria. El Gobierno evaluó escenarios de incremento de flujos migratorios, presión sobre los servicios de salud, educación y asistencia social en Norte de Santander y otros departamentos fronterizos, así como la activación de rutas de atención para población vulnerable. En este punto, el Ministerio de Igualdad planteó medidas de protección diferencial para mujeres, niños y comunidades históricamente afectadas por la migración forzada.
En materia diplomática, la Cancillería expuso las líneas de acción para mantener canales de comunicación con actores internacionales y coordinar posiciones con países de la región y organismos multilaterales. El énfasis estuvo en preservar la estabilidad regional, evitar decisiones unilaterales que agraven la situación y defender una salida que priorice los derechos humanos y el respeto al derecho internacional.
El componente económico y fiscal, liderado por el Ministerio de Hacienda, abordó los posibles impactos en comercio, contrabando, finanzas territoriales y costos de la atención humanitaria, con el fin de asegurar recursos y evitar desbalances en las regiones más expuestas.
En conjunto, el PMU reflejó la intención del Gobierno Petro de anticiparse a una coyuntura volátil, articular respuestas rápidas y enviar un mensaje de control institucional en la frontera. La estrategia combina prudencia diplomática, refuerzo de la seguridad y preparación humanitaria, en un contexto regional marcado por la incertidumbre y con implicaciones directas para la estabilidad política y social de Colombia en el año electoral que se avecina.

